¿Quién es Alexia Medina Contreras? Se registra como Aspirante a Defensora de la Patria, Familia y Libertad

Alexia Medina Contreras a través de las redes sociales hizo una invitación para que la acompañaran en su registro como Aspirante a Defensora de la Patria, Familia y Libertad,  este martes 21 de julio en el Comité Estatal de Acción Nacional.

¿Quién es? 

Alexia aspira por una diputación local por León y de acuerdo a la Revista Impulso Social de México, esta es parte de su trayectoria:

Nació el ll de agosto de 1994 en la Ciudad de México. Sin embargo, su historia no comienza en un cargo público ni en un proyecto institucional. Inicia en una decisión profundamente humana: la de sus padres de ofrecerle una crianza más amorosa, respetuosa y consciente que la que ellos mismos recibieron. Ese acto de reparación intergeneracional sembró en ella una certeza que hoy orienta cada paso: el mundo puede transformarse cuando transformamos la manera en que cuidamos.

Alexia proviene de mujeres que hicieron del esfuerzo una forma de dignidad. Su abuela paterna cosía ropa para sacar adelante a su familia; en cada puntada no solo había hilo, habia determinación. resiliencia y esperanza. Su abuela materna dejó su pueblo en busca de mejores oportunidades. convirtiéndose en jefa de familia y ejemplo vivo de valentia. Fue ella su primer lugar seguro, el espacio donde aprendió que el amor también es estructura, presencia constante y liderazgo silencioso.

Su madre continuó esa herencia de transformación desde otro ámbito: el profesional. Dentro de una empresa transnacional impulsó la creación de una politica que hoy continúa beneficiando a muchos jóvenes. Alexia creció comprendiendo que la empatía puede convertirse en norma institucional y que la incidencia estructural también es una forma de maternidad social. Entendió que las mujeres no solo resisten; también diseñan, proponen y construyen sistemas más humanos.

En su historia personal. su hermana ocupa un lugar profundamente significativo. Ha sido inspiración constante. espejo de fortaleza y congruencia. De ella aprendió que la sensibilidad no es debilidad. sino dirección: que liderar también implica sostener valores incluso en momentos complejos.

Pero la construcción de Su mirada no se limita a 10 femenino. Su padre le mostró. incluso desde los silencios de su generación. que los hombres también merecen sentirse en un lugar seguro.

Le tocó crecer en una epoca donde expresar emociones era visto como fragilidad. Aun así, con las herramientas disponibles en su tiempo, eligió criar distinto. Eligió estar. Eligió amar. Y el amor de su vida, a quien nombra con cariño “su barbón”, representa para Alexia una masculinidad en constante deconstrucción. Su paternidad no es automática ni heredada: es consciente, reflexiva y trabajada día a día. Es un hombre que se cuestiona, que revisa aprendizajes, que desaprende durezas y que elige la ternura como forma de fortaleza.

Su esfuerzo cotidiano por ser mejor persona, mejor pareja y mejor padre nace de la responsabilidad y del amor, no de la perfección. En su padre y en su compañero de vida, Alexia reconoce una verdad que defiende con firmeza: así como las mujeres han luchado históricamente por habitar espacios más libres y seguros. los hombres también merecen construir un lugar donde puedan sentir, expresar y crecer sin que su valor esté condicionado por la dureza.

Acompañar la transformación de las masculinidades también es parte de su causa, porque la seguridad emocional no debe ser un privilegio de género, sino un derecho compartido. Desde muy temprana edad, cuidar fue su manera natural de habitar el mundo. En su familia y en su entomo escolar. escuchar. acompañar y sostener no eran discursos. sino prácticas cotidianas. Elegir quedarse conversando con niñas y niños. observar sus lenguajes y respetar sus tiempos fue una intuición que con los años se convertiría en vocación.

Elegir la psicología fue una certeza

Durante la preparatoria, el testimonio de una maestra sobre su experiencia en terapia familiar marcó el rumbo de su vida profesional. Con el tiempo, esa decisión se consolidó con un enfoque claro hacia la primera infancia. Para Alexia invertir en los primeros años de vida no solo transforma historias individuales: construye sociedades más empáticas, más sanas y más humanas. La infancia, sostiene, no es un tema privado ni exclusivo de las familias:
es una responsabilidad social compartida.

Ingresó a la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, pero una crisis económica familiar la llevó a pausar sus estudios. Lejos de detenerla, esa etapa fortaleció su carácter. Aprendió a generar soluciones creativas, a confiar en sus capacidades y a convertir la adversidad en acción concreta. Se integró a espacios de participación juvenil, liderando proyectos enfocados en la primera infancia y en causas sociales, siempre con una mirada ética infancia y como asesora de lactancia. Esta preparación reforzó una convicción profunda: la lactancia no es únicamente un acto biológico. es un proceso relacional. emocional y social que necesita ser acompañado y protegido por la comunidad. Desde entonces. sostiene que no es necesario ser madre o padre para comprometerse con la infancia; conocerla. cuidarla y defenderla es una responsabilidad colectiva.

Hace ocho años. León se convirtió en su hogar. Desde ahí haconstruido redes afectivas y profesionales sólidas, retomó sus estudios en Psicología en la Universidad Iberoamericana León y comenzó a impulsar iniciativas con impacto real en Guanajuato.

Trayectoria:

Fue la primera mujer en representar al estado en la Red de Jóvenes Politicos de las Américas, capítulo Guanajuato de la OEA, donde promovió capacitaciones y acciones con enfoque social. También participa en espacios de liderazgo femenino y defensa de los derechos politicos de las mujeres, convencida de que cuando una mujer llega preparada y consciente. no llega sola: llega con todas. Para ella. el servicio público es un honor que exige
responsabilidad ética. especialmente cuando se trata de garantizar que niñas y niños crezcan en entornos que les permitan desarrollarse plenamente.

Alexia Medina Contreras ejerce un liderazgo firme, sensible y con impacto real: es cofundadora de la empresa social “Love Children” y lidera el programa” Apapacho”, iniciativas enfocadas en fortalecer el neurodesarrollo, la salud emocional y la crianza respetuosa desde una base cientifica y comunitaria; inspirada en los aportes de John Bowlby, sostiene que no existe desarrollo posible sin vínculos seguros, y por ello ha asumido también la valentia de visibilizar la problemática de los llamados “vampiros blancos”, hombres y mujeres que compran leche materna con fines de filias sexuales, impulsando acciones para prevenir, concientizar, hacer tribu y promover sanciones que protejan a las familias en periodo de lactancia para que las mujeres puedan vivir esta etapa sin violencia ni acoso: guiada por la convicción que recuerda de Michelle Obama “El éxito no se mide por cuánto dinero se gana, sino por el impacto que se tiene en la vida de las personas”, su trabajo se traduce en algo concreto y profundo: niñas y niños más seguros, madres acompañadas y comunidades que aprenden a cuidar mejor.

Desde esta mirada, afirma una verdad clara: es mucho más sencillo acompañar a una infancia con un corazón amado, un cerebro guiado y un sistema nervioso regulado, que intentar reparar las heridas de un adulto que no fue cuidado.

Hoy, Su liderazgo se distingue por su coherencia. NO grita: cuida. NO impone: acompaña. NO busca protagonismo individual, sino transformación colectiva. Cada foro, cada Congreso, cada taller y Cada iniciativa legislativa que impulsa tiene el mismo propósito: Sembrar Seguridad emocional y corresponsabilidad social.

Habla con claridad sobre la importancia del amor propio

Como base del liderazgo. NO desde el ego, Sino desde la dignidad personal. Amarse es reconocer límites, pedir ayuda, sanar patrones y construir vínculos más conscientes. Cuando una persona trabaja en su salud mental, se convierte en un espacio más seguro para otros. Su llamado a construir una comunidad sensible parte de una verdad profunda: el niño que no es mirado por su tribu quemará la aldea para sentir su calor. Esta frase resume su causa. Cuando una infancia no es vista. escuchada ni acompañada, buscará pertenecer de cualquier forma posible. Por eso insiste en que criar y lactar en tribu no es una metáfora romántica, sino una necesidad social urgente.


Su invitación es clara: sumarse. Ser parte de una comunidad sensible donde criar y lactar en tribu no sea un ideal romántico. sino una práctica social sostenida por redes reales. Donde las empresas, los gobiernos. las familias y la sociedad civil asuman la corresponsabilidad de proteger la infancia. Donde hombres y mujeres puedan habitar su humanidad con libertad y dignidad.

Porque cuando la infancia va primero, el mundo encuentra sentido.

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