Por: Jesús Solano Lira
Se acabó el amor fingido
Si te quedas o te vas
Solo tienes que decirlo
Si se te acabo el amor
No tienes porque fingirlo
Como al anillo al dedo, diría el clásico tabasqueño, queda esa estrofa de la canción que interpreta el panameño Makano, a la condición que pone el Partido Verde, para ir en alianza con Morena y Partido del Trabajo en Chihuahua.
De todos es sabido que los Verdes son unos mercenarios de la política y así han sobrevivido a las transiciones en México.
Fueron satélites del PRI, PAN y desde hace algunos años lo son de Morena.
Son buenos para el chantaje y pésimos para la negociación, por lo que todo parece indicar que se acabó el amor fingido en el caso de Chihuahua, total No Pasa Nada.
El Verde movió las turbias aguas del proceso electoral adelantado que inició Morena, disfrazado de elección de sus defensores de la transformación y hasta de la soberanía, esa es la reiterada retórica de su propaganda política.
Y como los chismes y el dinero son para contarse, ahí le va.
El coordinador del Partido Verde, Arturo Escobar, condicionó la alianza con Morena y PT, al advertir que tienen todo el interés y voluntad de ir con Morena y PT, perooooo la única condición es que el “el coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua sea Cruz Pérez Cuellar”.
El condicionamiento de Arturo Escobar, abre un nuevo frente a las aspiraciones de la senadora con licencia, Andrea Chávez, que ha sido impulsada y respaldada por Adán Augusto López Hernández, con un negro historial a su paso por Tabasco y la administración pasada, así como en el Senado de la República.
En la evidente fractura en Chihuahua, Andrea Chávez, rompió con Pérez Cuellar, y en su particular estilo ironizó “le deseo mucha suerte a Cruz con el Partido Verde. Yo voy con Morena”. Ufff y recontra ufff.
El que también expresó su molestia fue el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal Ávila, al calificar como desafortunadas las declaraciones de Arturo Escobar, y considerar que “el Verde debió esperar”.
De cara a las elecciones intermedias, Morena no la lleva fácil ni con todo el aparato de gobierno a su favor, las fracturas comienzan a darse en varios estados, y claro que Chihuahua no podía ser la excepción.
A la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, le espera un duro trabajo, porque los morenistas no se distinguen por ser muy unidos, y si no que le pregunten a los guerrerenses.
