El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, dijo el martes que las atletas pronto tendrán que someterse a una única prueba genética para competir en pruebas femeniles, después de que el consejo de la organización debatiera propuestas para endurecer las normas de elegibilidad.
Coe declaró que pronto se redactará un reglamento y que el organismo, que rige las pruebas de atletismo en pista y en ruta, encontrará un proveedor de pruebas con capacidad para realizar los análisis.
Las atletas tendrían que someterse a la prueba una sola vez en su carrera para demostrar que no tienen el gen SRY, que determina el sexo masculino en los seres humanos y en la mayoría de los demás mamíferos.
Como explicó Coe, esta prueba no tendrá un carácter invasivo consistirá en un frotis bucal o el análisis de una muestra de sangre seca.
World Athletics señaló, en este sentido, que en las próximas semanas se redactará la nueva normativa y se acordará el proveedor, el proceso y el calendario de la prueba SRY previa a la autorización.
Al igual que otros deportes, el atletismo lleva años debatiendo los criterios de elegibilidad para competir en pruebas femeniles, entre interrogantes sobre las ventajas biológicas para los atletas transexuales y aquellos con diferencias en el desarrollo sexual (DSD).
En la actualidad, World Athletics, prohíbe competir en pruebas femeniles a las mujeres transexuales que han pasado por la pubertad masculina y exige a las atletas con DSD cuyos cuerpos producen altos niveles de testosterona que los reduzcan para ser elegibles.
Un grupo de trabajo consideró el mes pasado que estas normas no eran lo bastante estrictas y concluyó que los atletas nacidos varones pueden tener ventajas sobre las nacidas mujeres, aunque no hayan pasado por la pubertad masculina.
Coe se mostró confiado en que las nuevas normas resistirán los desafíos legales y el escrutinio.
“Protegeremos tenazmente la categoría femenil y haremos lo que sea necesario para conseguirlo”.
A diferencia de otras federaciones internacionales, World Athletics es una de las que más obstáculos ha puesto en los últimos años a la participación de deportistas hiperandrógenas y transgénero en las competiciones femeninas.
La introducción de dicha prueba desde 2023
En marzo de 2023, World Athletics ya prohibió la participación en las pruebas femeninas a los atletas transgénero que hubieran pasado la “pubertad masculina”.
Un criterio que el grupo de trabajo sobre atletas con diversidad de género cuestionó en el informe hecho público el pasado mes de febrero y en el que aseguró que “centrarse exclusivamente en la pubertad masculina es un error”.
“Nuevas pruebas aclaran que ya existe una brecha de rendimiento atléticamente significativa antes del inicio de la pubertad. La diferencia de rendimiento en la infancia o antes de la pubertad en el deporte del atletismo en concreto es del 3 al 5 % en las pruebas de carrera y mayor en las pruebas de lanzamiento y salto”, señaló el informe.
Estos argumentos llevaron al grupo de trabajo a recomendar la adopción de un requisito de autorización previa, la realización de una prueba para el gen SRY, para todos los atletas que compiten en la categoría femenina.
A raíz de la victoria de la sudafricana Caster Semenya en los 800 m en los Juegos de 2008, World Athletics exige a las deportistas que presentan una “diferencia de desarrollo sexual” o DDS (antiguamente llamada intersexualidad o hiperandrogenismo) a seguir un tratamiento para rebajar su tasa de testosterona y desde 2023 excluye a las atletas transgénero de las competiciones femeninas si realizaron su transición después de la pubertad.
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¿Qué dicen las federaciones internacionales?
A pesar de que el Comité Olímpico Internacional permitió la participación de atletas transgénero o intersexuales en 2004, federaciones como la World Aquatics creó una barrera para evitar que atletas que hayan pasado la pubertad como hombres o mujeres compitieran como transgénero.
Esta situación afectó directamente a Lia Thomas, quien nació en 1999, pero finalizó su cambio en 2020, por lo que esto provocó que quedará fuera de cualquier competencia administrada por la World Aquatics y por ende, perdiéndose de cualquier oportunidad para competir en los Juegos Olímpicos.
Además, Organismos como la World Athletics han determinado que las atletas transgénero no podrán participar en pruebas internacionales, sin embargo, acordó nuevas reglas que impedirán competir a Caster Semenya y otras atletas mujeres con diferencia de desarrollo sexual.
¿Quién fue el primer atleta transgénero en competir en los Juegos Olímpicos?
En Tokio 2020, la neozelandesa, Laurel Hubbard hizo historia al convertirse en la primera atleta transgénero en competir en unos Juegos Olímpicos, esto provocó que los medios prestarán gran atención a la halterofilia en la categoría de los +87 kg, sin embargo, aquel debut que apuntaba a marcar un antes y un después en la justa veraniega no cumplió con esa expectativa.
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Ya en la competencia, falló los tres intentos en la modalidad de arrancada, lo que provocó que no obtuviera resultado en el total olímpico y tras finalizar su participación optará por retirarse del deporte con 43 años.
Fuentes: Latinus, La Jornada, ESTO, Estadio.
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