Transición demográfica hacia 2040: Investigador de la UG analiza los retos sociales y territoriales en Guanajuato

El panorama social, económico y territorial del estado de Guanajuato experimentará transformaciones estructurales profundas durante las próximas dos décadas. De acuerdo con el Dr. Daniel Vega Macías, profesor-investigador del Departamento de Estudios Culturales, Demográficos y Políticos de la Universidad de Guanajuato (UG), la entidad se encamina hacia un escenario donde el principal desafío no será el volumen del crecimiento poblacional, sino la distribución geográfica y el envejecimiento de sus habitantes.

“Hay varias tendencias que son muy importantes en términos de planeación estatal, en términos de lo que las políticas de población van a tener que ir previendo para los próximos años hasta 2040 y que continuarán por mucho más allá de ese horizonte”, comentó Vega Macías.

Contrario a la creencia popular sobre una ‘explosión demográfica’ desmedida, las proyecciones indican que la población del estado no crecerá al ritmo acelerado que se registró, por ejemplo, en la década de 1970. Actualmente, Guanajuato cuenta con una población aproximada de 6.2 millones de habitantes y se estima que alcanzará los 7 millones en los próximos años. Por lo tanto, el reto principal radica en cómo se estructurará internamente dicho crecimiento.

Las proyecciones elaboradas por el Consejo Nacional de Población (CONAPO) advierten que este incremento no será homogéneo, sino que se concentrará de forma masiva en los polos urbanos e industriales del corredor del estado, particularmente en municipios como León, Celaya y Dolores Hidalgo.

“Nosotros tenemos centros urbanos cada vez más grandes, con las implicaciones que esto tiene para los servicios, el suministro de agua, la contaminación, los términos de vivienda digna. Si no tenemos políticas adecuadas, mucha de la población entraría en situación de vulnerabilidad y podría pasar a marginación y pobreza”, advirtió el especialista.

Ante la inminente concentración urbana, surge la interrogante sobre el destino y la viabilidad de las pequeñas localidades. Guanajuato registra un aproximado de 9 mil 800 asentamientos humanos, de los cuales el 98% corresponde a comunidades rurales con poblaciones menores a los 2 mil 500 habitantes. Aunque estos sectores no albergarán grandes masas demográficas, la permanencia de sus habitantes demandará estrategias específicas para atender sus necesidades y contener el rezago.

Vega Macías subraya la necesidad de aprender a equilibrar los beneficios económicos derivados de la inversión y la generación de empleos con el consecuente estrés ambiental que estos procesos provocan sobre los recursos naturales. En este sentido, la mitigación de los niveles de marginación y pobreza urbana y rural deberá consolidarse como uno de los instrumentos prioritarios para la planeación estatal.

A la par de la redistribución territorial, el estado sufrirá una modificación drástica en su composición por edades. Los datos prospectivos indican que el porcentaje de adultos mayores se duplicará en la entidad, un fenómeno que se agudizará de forma acelerada en los municipios rurales. Mientras que este sector representaba el 7% de la población total en el año 2020, para el 2040 se espera que llegue al 15%.

Este envejecimiento demográfico obligará a reorientar las políticas públicas hacia el fortalecimiento y la reestructuración de los sistemas de salud, asegurando una atención geriátrica adecuada tanto en los entornos urbanos como rurales.

Finalmente, el investigador mencionó que este escenario plantea un desafío corresponsable, donde el gobierno deberá asumir la gestión de la infraestructura social, pero la sociedad civil también deberá replantear sus redes de apoyo para enfrentar el incremento paulatino de la población de la tercera edad.

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