Cada que la Selección Mexicana de Futbol gana un torneo u obtiene un triunfo importante en una Copa Mundial, el punto de reunión para los festejos de los aficionados es el Ángel de la Independencia. Pero ¿te has preguntado por qué?
Fue durante la Copa del Mundo de México 1970 cuando aquel 11 de junio, surgió este fenómeno que hasta hoy día es toda una tradición: festejar en El Ángel de la Independencia.
La primera ocasión que hubo fiesta en sus alrededores fue en su inauguración, 60 años atrás, conmemorando el centenario del Grito de Dolores y el inicio de la Guerra de Independencia de México.

Pero siendo por primera vez anfitriones del máximo evento de futbol, y tras una goleada de la Selección Mexicana 4-0 ante el Salvador, el destino marcó el rumbo de la celebración en el centro de la capital.
Antes no había nada que festejar. Sin ponerse de acuerdo, se fueron juntando los autos con las banderas de México, era el furor de ser anfitriones y haber metido cuatro goles en un partido. El Ángel es el monumento más emblemático que tenemos en la Ciudad de México, incluso mucho tiempo después se cayó una parte durante el terremoto del 85”, señala el historiador, Carlos Calderón Cardoso en una charla con Excélsior.
La Selección Mexicana ante el conjunto salvadoreño provocó una reacción de euforia en el aficionado mexicano, que sería digna de estudio por parte de los psicólogos”, se lee en el pie de foto de este diario en aquella edición.
El primer festejo por la Selección Mexicana en el Ángel de la Independencia
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En su primer Mundial como anfitrión, la Selección Mexicana de Futbol llegaba con la misión de hacer lo que nunca había conseguido antes: superar la fase de grupos. En su primer partido empató con la Unión Soviética en el Estadio Azteca con un marcador de 0-0. Luego, en el segundo, derrotó 4-0 a El Salvador. Finalmente, llegó a su tercer partido obligado a derrotar a Bélgica para avanzar.
Como en los encuentros anteriores, el partido se disputó en el Estadio Azteca. Corría el primer tiempo cuando Javier “El Cabo” Valdivia fue derribado en el área Belga. El árbitro marcó penal y el encargado de cobrarlo fue Gustavo “El Halcón” Peña, jugador de Cruz Azul.
“Imagínate, si lo fallo, me matan”, contaría Peña años después en entrevistas. Sin embargo, “El Halcón” no falló. Aunque nervioso, cobró con fuerza el tiro penal y anotó el que sería el último gol del partido. Gracias a ese triunfo, México finalizó en el segundo lugar de su grupo, solo por detrás de la Unión Soviética. Así, obtuvo su pase a cuartos de final del Mundial.
De acuerdo con lo relatado por el propio “Halcón”, el júbilo fue tal que los aficionados salieron del estadio y se trasladaron al hotel donde se hospedaban los jugadores de la Selección Mexicana, a unos metros del Ángel de la Independencia.
“Cuando terminó el partido, la gente estaba muy emocionada en la tribuna y entonces se fue a gritar y a echar porras a Reforma, porque estábamos concentrados por allí, cerca del Ángel y cuando gritaban mi nombre, casi lloré”.
Festejo sorprendió a la prensa internacional
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En aquellos años, los festejos sorprendieron a periodistas extranjeros. Ríos de gente inusuales.
-¿Eso hacen siempre?, pregunta un periodista extranjero a un aficionado mexicano.
-No, nunca había visto algo igual.
Aquel suceso abrió paso para que lugares como La Minerva, en Guadalajara, o la Macroplaza, en Monterrey, tuvieran lugar para festejos.
Eso ya vino después, unos 10 años más tarde, con marchas o eventos para celebrar en masa”.
“Ríos de Gente”
En una puesta en plana de El Periódico de la Vida Nacional se destacó el fenómeno de la afición mexicana sobre el Paseo de la Reforma y demás calles de la Ciudad de México, epicentros de los festejos.
Un lugar para la victoria

Por supuesto, la historia del Ángel de la Independencia inicialmente no tenía nada que ver ni con el Futbol ni con la selección Mexicana. Comenzó a construirse en 1902 durante el gobierno de Porfirio Díaz. Se inauguró finalmente el 16 de septiembre de 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia.
Entre su pedestal, su columna y la escultura de su cúspide, el monumento tiene una altura de 94.6 metros. Originalmente llamado Monumento a la Independencia, se le conoce popularmente como “El Ángel” gracias a la escultura de la Victoria Alada que tiene en su punta. Curiosamente, fue precisamente una victoria, pero la de la Selección Mexicana, la que por primera vez congregó masivamente al público en este icónico lugar ubicado sobre Paseo de la Reforma a la altura de Río Tíber y Florencia.
El Ángel de la Independencia ha sido escenario de las celebraciones por los campeonatos de la selección Mexicana en torneos como la Copa Confederaciones, la Copa Oro o los Juegos Olímpicos. Por supuesto, también es el lugar donde se celebran las victorias de México en los mundiales.
Por su parte, los aficionados de clubes capitalinos como Cruz Azul y América también se han apropiado de esta tradición y celebran en el Ángel los campeonatos de sus equipos.
Con información y fotografías de: Excélsior, Chilango.


