Peces, mamíferos, aves y reptiles: 5 animales que solo se encuentran en México

Hasta ahora, los científicos han descrito entre 1.5 y 2 millones de especies en el mundo, no obstante, se cree que la mayoría aún no han sido descubiertas, por lo que podrían existir tantas como 8.7 millones de especies vivas o más. Con tantos animales moviéndose en el planeta, no es de extrañar que algunos de ellos solo se encuentren en México.

Tal como define la Real Academia Española (RAE), el adjetivo “endémico” usado en biología sirve para describir a esas especies que son propias y exclusivas de determinadas localidades o regiones.

National Geographic reunió algunos de los animales que tienen una distribución tan acotada que solo habitan en México. He aquí cinco de ellos: descubre su estado de conservación y cómo distinguirlos en la naturaleza.

1. Picote tequila, el pez que estaba “extinto en la naturaleza”

El picote tequila (Zoogoneticus tequila) es una especie de pez de agua dulce endémica de México. Su longitud máxima es de 6 centímetros en los machos y de 8 centímetros en las hembras, describe EncicloVida, una plataforma digital para conocer a las especies de plantas, hongos y animales de México.

El picote tequila estaba “extinto en la naturaleza” aunque conservado en acuarios y centros de investigación. Gracias al esfuerzo de los científicos por conservarlo, el animal volvió a su hábitat natural: el río Teuchitlán, un trabajo que llevó varios años de esfuerzo, tal como detalla un comunicado de la Universidad Michoacana.

En la actualidad, el animal se encuentra catalogado como “en peligro” de extinción, conforme a la Lista Roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Según EncicloVida, la principales amenazas del animal son: “La contaminación de su hábitat, la agricultura, la construcción de obras hidráulicas y de esparcimiento, así como la introducción de especies exóticas”.

2. Liebre de Tehuantepec, el animal que corre en Oaxaca

La liebre de Tehuantepec (Lepus flavigularis) es un mamífero de la familia de los lepóridos, que incluye a las liebres y los conejos. Físicamente se caracteriza por orejas y extremidades largas, una longitud total de entre 56 y 61 cm, pelaje marrón grisáceo a lo largo de la espalda, las orejas y la garganta que se torna blanco en la parte inferior, con dos rayas negras desde la base de las orejas, describe Animal Diversity Web (ADW), una base de datos en línea sobre conservación de los animales en la Universidad de Michigan, Estados Unidos.

“Como estas liebres se alimentan de diversas hierbas, contribuyen a la dispersión de semillas y, de forma incidental, también pueden contribuir a la polinización de diversas plantas”, agrega ADW.

De acuerdo con esa fuente, la liebre de Tehuantepec habita en pastizales boscosos, sabanas y dunas. Actualmente está restringida a cuatro poblaciones aisladas alrededor de la Laguna Superior y Laguna Inferior del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca, México, describe la UICN. Según la fuente, el desmonte para la agricultura ha provocado en parte la destrucción de su hábitat. Se encuentra “en peligro” en la Lista Roja.

3. Serpiente de cascabel de Santa Catalina, un reptil venenoso que solo vive en México

Otro animal que vive únicamente en México es la serpiente de cascabel de Santa Catalina (Crotalus catalinensis) que habita precisamente en la Isla de Santa Catalina, en el Golfo de California.

Mide en promedio hasta 73 cm de longitud y su cuerpo es, en la mayoría de los casos, de color crema claro, con manchas marrones en el dorso y las bandas en blanco y negro alrededor de la cola. Aunque menos común, también se pueden encontrar individuos de color gris, con manchas gris oscuro, describe EncicloVida. Un aspecto curioso es que, a pesar de su nombre y de pertenecer al género Crotalus, esta serpiente no tiene cascabel.

La UICN agrega que este animal es principalmente nocturno y gran parte de su dieta (un 70%) se compone del ratón Peromyscus slevini, la única especie de mamífero terrestre de la isla.

“En México actualmente se encuentra en la categoría de Especie Amenazada y en La Lista Roja de especies amenazadas de la UICN se encuentra en la categoría ‘especie en peligro crítico’”, agrega la fuente mexicana.

4. Ninfa mexicana, el ave que vuela en el oeste mexicano

La ninfa mexicana (Eupherusa ridgwayi) es un ave de la familia de los colibríes (Trochilidae) y es endémica del oeste mexicano. Se distribuye en la costa del Pacífico desde el sur de Nayarit hasta Jalisco y Colima, encontrándose en bosques húmedos y cafetales de sombra, apunta EncicloVida.

Es un colibrí de tamaño mediano, continúa la fuente, sus medidas oscilan entre 9 y 10 centímetros. Los machos de esta especie suelen tener el pico corto, recto y negro, la cola azul oscuro, la gorguera verde esmeralda, la frente azul-violeta iridiscente y la corona de un azul verdosa, describen EncicloVida y eBird, una base de datos biológica de observaciones sobre aves desarrollado por la Universidad de Cornell.

Las hembras son similares, pero sus colores pueden ser un poco más “apagados”, con partes de la cara y de las partes inferiores del cuerpo de tonos grises, además de una mancha blanca detrás del ojo y puntos verdes en los flancos.

La ninfa mexicana está catalogada como “vulnerable” por la Lista Roja de especies amenazadas y, según detalla el organismo, “se cree que la población de la especie está disminuyendo lentamente, en consonancia con la tala continua de bosques para la agricultura dentro de su área de distribución”.

5. Vaquita marina, la marsopa más pequeña que nada en el Golfo de California

Otra especie endémica de México es la vaquita marina (Phocoena sinus), que se encuentra solo en el norte del Golfo de California, con un “área núcleo” de distribución de unos 2500 km² entre Rocas Consag y la ciudad de San Felipe, Baja California. Y vive en áreas relativamente superficiales, describe la UICN.

Es el único mamífero marino mexicano miembro de la familia Phocoenidae y la más pequeña de las marsopas. Su nombre proviene del latín Phocoena, que significa “marsopa” y sinus, que quiere decir “cavidad” y se refiere al Golfo de California; por lo tanto, su nombre significa “marsopa del Golfo de California”, de acuerdo con un artículo publicado en el sitio web del gobierno mexicano.

Físicamente es robusta, de lomo gris oscuro y vientre blanco, y destacan las manchas negras alrededor de los ojos y labios que forman una línea delgada desde la boca hasta las aletas pectorales. Los recién nacidos pueden pesar unos 8 kilos, mientras que, en la adultez, las hembras alcanzan los 55 kg, continúa el texto. Se alimenta de diversos peces demersales (que viven cerca del fondo del mar) o bentónicos, calamares y crustáceos.

En la Lista Roja de especies amenazadas se encuentra catalogada como “en peligro crítico” de extinción.

¿Cuáles ya se han extinguido?

De acuerdo a la UNAM:

En todo el mundo -incluido México- la desaparición de estos animales está relacionada con problemas de sectores sociales, como gobernanza y economía.

Durante nuestra historia, los humanos hemos extinguido cinco especies de mamíferos marinos:

• la vaca marina de Steller, que habitaba aguas cercanas al estrecho de Bering se extinguió en el siglo XVIII;
• el visón marino, cuyo hábitat eran las costas de Nueva Inglaterra hasta cerca de Canadá, desapareció a inicios del siglo pasado;
• el lobo marino de Japón se extinguió en la primera mitad del siglo XX;
• la foca monje del Caribe se extinguió a mediados del siglo XX;
• el delfín del río Yangtsé, en China, a inicios de este siglo.

Los mamíferos marinos están conformados por cinco grupos que evolucionaron independientemente con distintos modos de vida:

1. Los cetáceos;
2. Los carnívoros:
3. Los sirenios;
4. Los extintos desmostilios
5. El murciélago pescador del golfo de California.

Entre ellos están las ballenas, delfines, belugas, narvales, marsopas, delfines de río, zífidos, cachalotes, lobos marinos, morsas, focas, nutrias, algunos visones, osos polares, zorros árticos, manatíes, dugongos, vacas marinas e incluso una especie de murciélago.

¿Qué pasa cuando se extingue una especie?

Cada especie forma parte de un eslabón en el ecosistema, y si una desaparece del planeta lo más probable es que otra tome su lugar, explicó el académico Luis Medrano González, académico e investigador de la Facultad de Ciencias de la UNAM..

En su mayor parte, los ecosistemas son robustos, por lo que no colapsan pero se transforman. Por ejemplo, en el siglo XX cuando casi desaparecieron las ballenas en el océano Austral proliferaron otras especies de pinnípedos y aves que ocuparon su lugar.

Muchas especies se han extinguido pero los humanos no nos hemos percatado. Pero la extinción causada por nuestra especie, consciente o inconscientemente, es, sobre todo, un problema moral-social.

Hay algunos casos, como el de la nutria marina que habita en las costas de Baja California, en el océano Pacífico, y que se asocia a los bosques de macroalgas. Ahí se alimenta de invertebrados, como cangrejos y erizos de mar, que habitan el fondo, asociados a las bases de las macroalgas.

Desde finales del siglo XVIII y hasta inicios del XX estas nutrias fueron excesivamente cazadas en Baja California, y al disminuir su población proliferaron los invertebrados de los que se alimentaban, los cuales consumieron las bases de las macroalgas, con lo que colapsaron sus bosques y con ellos todo el diverso ecosistema que formaban, incluidos peces importantes para el consumo humano.

En algunos bosques de Estados Unidos, para evitar que se alimentaran del ganado los rancheros cazaron lobos hasta casi extinguirlos localmente.

Al disminuir el número de lobos proliferaron varias especies de grandes herbívoros, como los venados, que acabaron con gran parte de la vegetación, de la cual dependían muchas especies. Esta vegetación también impedía la erosión al evitar que los cauces de agua arrastraran el suelo. Esto significó una degradación severa de esos bosques y con ella la casi extinción local de muchas poblaciones animales.

Cuando se reintrodujeron algunos lobos disminuyeron las poblaciones de grandes herbívoros, la vegetación de los bosques se regeneró y con ella las poblaciones de muchos animales, especialmente de los castores que pudieron construir sus presas, las cuales retuvieron y aumentaron el nivel del agua en algunas zonas.

Con esta medida hubo cambios ecológicos positivos, como la regeneración de zonas de alimentación y crianza de peces, aves y otras especies acuáticas.

“Necesitamos aprender a vivir en armonía con la naturaleza. No debemos extraer todo lo que queramos sólo para generar riqueza para unos pocos, sino sólo lo necesario para un consumo equitativo”, enfatizó el investigador de la Facultad de Ciencias.

El gran problema del uso de la biodiversidad es su apropiación para generar ganancias y no para satisfacer necesidades humanas, concluyó el académico universitario.

Reportaje tomado de National Geographic

Scroll al inicio