Por: Adrián Méndez
La instrumentación de la Ley Espía en el país dentro de los próximos meses, no solamente pretende el control totalitario de la masa social de aproximadamente 130 millones de habitantes; a todos nos será impuesta mediante la CURP biométrica y no será posible eludir la realización de cualquier tipo de trámite administrativo, público y privado donde no sea un requisito sine qua non.
Es evidente que, para lograrla, el Estado mexicano abdicó hace mucho tiempo de sus labores de investigación en materia de seguridad, sin que este último término logre ser analizado de manera legal para poder elaborar las leyes respectivas en la materia.
No hay registro de que la seguridad haya sido sometida a un escrutinio multilateral por parte de legisladores, especialistas y académicos en la materia, además de defensores de derechos humanos y ciudadanos comunes. No sabemos diferenciar seguridad de vigilancia y ese ya es un gran riesgo. Y en la nueva ley no se la explica.
Pero, además, el poder que de manera totalitaria ejercería el gobierno quiere, además, escindir la terminología de lo que para ellos sería “informar” de “opinar” mediante un grupo de expertos por ellos elegidos en la materia, sin que hasta el momento se hayan delimitado las aplicaciones de ambos campos, con todo lo que ello conlleva de confusión.
Pretender, a estas alturas, que el gobierno “no sabe o ignora” quiénes, cómo, cuándo y dónde se ubican en tiempo real las redes de criminalidad más peligrosas del país es una insensatez. Una quimera.
Lo otro, que la ciudadanía sería vigilada ad extremis suena mucho más lógico, incluidos los ciudadanos comunes y corrientes que se verían expuestos al análisis y escrutinio del big brother federal, con especial énfasis en periodistas incómodos, ambientalistas, activistas y defensores de derechos humanos, susceptibles de ser seguidos en tiempo real mediante mandatos judiciales, ahora en manos del gobierno.
Pero el equipo gobernante iría más allá, ya que no solamente se asumiría como un órgano depositario de la legalidad para vigilar y perseguir a todos sus opositores sino, con el poder tecnológico en sus manos, apelar al derecho de las audiencias para eliminar los canales digitales y electrónicos que les pudieran afectar, sobre todo aquellos que no coincidan con sus preceptos políticos. Otro hecho de suma gravedad.
El partido oficial, convertido en élite todopoderosa, habrá ejercido de esa manera todo su multimillonario aparataje de persecución para acallar las voces, una vez que se haya introducido en toda nuestra vida privada y habrán comenzado a vigilarnos como el equipo de iluminados que pretenden ser, incapaces de tolerar crítica alguna.
¿Y qué encontrarán?
De manera lamentable se divertirán, como cualquier sociedad “secreta” observando de manera escatológica cómo somos y vivimos los mexicanos en realidad; sus sesiones espías tendrán mucha cercanía con la forma en que los nazis, dentro de los campos de concentración, desnudaban completamente a los judíos y a las judías de todas las edades, con el fin de reducirlos a la mínima expresión humana y divertirse con sus despojos.
Sus intenciones, al vigilarnos hasta cuando vayamos al excusado, confirmarán la existencia de una sociedad irregular, dispersa, mal alimentada, enferma de mente y cuerpo, diabética, hipertensa, obesa, con graves alteraciones mentales a causa de la ansiedad y sumamente violentada y susceptible de violentar.
Ellos van a disfrutar contemplando nuestras deudas, lo que debemos al fisco, en la carnicería de la esquina, cuánto, por causa de las carestías hemos dejado de consumir en el super y el simple acto de rascarle al monedero hurgando 50 pesitos para cargar dos litros de gasolina y llegar al trabajo.
Se divertirán con los cuerpos mutilados, las columnas vertebrales desviadas, las consultas al siquiatra, los grados de enfermedad por ataques de pánico y todas nuestras debilidades o cuántas veces vamos a los hotelitos con esto a con aquella.
Pero es difícil imaginar que todo eso les sirva para acabar con la criminalidad, con la que ellos conviven de manera tan armónica e incluso se reirán y celebrarán con todas esas mundanidades.
Y lo van a hacer, están por hacerlo. No con afanes de proteger a la ciudadanía bajo el manto del Estado de Derecho, sino con afanes de diversión. Son la nueve élite y “the girls just want to have fun!”.
Tomado de Paralelo X.
