“Firewall ciudadano: claves y controles”. Democracia a la carta

Por: Héctor Andrade Chacón / @hectorandrade70

En días pasados recordé a Paco. Era el dueño del balón. No del mejor pase, ni del regate más hábil, pero sí del balón, y eso le bastaba. En los recreos, cuando alguien lo burlaba o le quitaba la pelota limpiamente, su cara se encendía, pegaba un grito y se llevaba su tesoro bajo el brazo. “Así no se vale”, decía. Nosotros, callados, esperábamos. No porque estuviéramos de acuerdo, sino porque lo importante era seguir jugando. Al final, siempre volvía, con nuevas reglas, con su balón y su pequeño despotismo infantil, y nosotros, sin protesta, volvíamos a correr detrás de la pelota.

Varios lustros después, hoy, las imágenes que dominan el espectro informativo en México son las de líderes de los poderes arremetiendo contra el árbitro electoral, reclamándoles la decisión de ajustarse a lo que la ley les obliga y su no ceder a los coqueteos (¿órdenes?), y llegar todos juntos e inmaculados democráticamente al 1 de junio, fecha en que se habrá de festejar (también por decreto), el Dia de la democracia, el día en que el pueblo de México dará ejemplo al mundo entero de cómo ser un pueblo democrático. El engaño autocrático pues.

A estas alturas ya es urgente cuestionarnos si el hecho de elegir a quienes ocuparán los puestos judiciales realmente nos convierte en una sociedad más democrática. Porque, en realidad, hay teóricos que advierten que unas elecciones no garantizan en absoluto la democracia. Ejemplos sobran: el Vaticano, Cuba, Venezuela.

Regresando a lo básico, si buscamos elecciones democráticas, tres fallas son innegables: no hay equidad entre los contendientes, el proceso no es libre, y la ciudadanía ni siquiera sabe qué está votando ni cuál es el rol de jueces y magistrados. A esto, sumemos lo incomprensible de las boletas, lo que convierte el voto en un acto de coacción disfrazado de “libertad”. (Por cierto ¿Y si WhatsApp se cae el 1 de junio? ¿Tendrán listo el Plan B, C o Z?) Al final, votar desde la ignorancia no es democracia. Ni cerca.

No perdamos de vista que la semana pasada sesionaron las juntas distritales y a nivel nacional ofrecieron información sobre la capacitación electoral, a estas alturas el nivel de participación es un fiel termómetro del desinterés de la ciudadanía en este ejercicio comicial. La gran cantidad de rechazos 6.2 millones, casi la mitad de quienes fueron insaculados dijeron “no” a ser funcionarios de casilla.

Por otro lado, desde mi humilde perspectiva, las funciones de los jueces no deberían someterse a la voluntad de las mayorías. Estamos hablando de cargos donde el conocimiento y la capacidad deben prevalecer sobre la popularidad. Al someterlos a una elección, se antepone lo político a lo técnico-jurídico. No todos los cargos públicos deben ser electivos. Existen funciones que, por su propia naturaleza, no pueden ser objeto de las urnas. De igual manera, no todos los puestos deben estar sujetos a la representación política. El poder político tiene límites; ojalá no sea tarde para recordar lo que la historia ya nos enseñó.

La elección judicial corre el riesgo de dejar en manos de minorías organizadas, estructuras partidistas o intereses económicos diversos, decisiones que no solo afectarán a una persona o a un pequeño grupo, sino al país entero. Basta con revisar algunos casos donde solo participan pocos para ocupar un cargo y preguntarnos si los perfiles que se presentan son, no digamos idóneos, sino al menos apropiados, profesional y éticamente, para el nivel de responsabilidad que se exige.

Mientras tanto en Guanajuato… el pasado lunes, el Consejo Local nos sorprendió con sus cuentas alegres: 85 mil 377 ciudadanos capacitados de los 639 mil 020 sorteados, lo que arroja un 13.3% del total. Un porcentaje digno de una victoria deportiva, sin duda. Claro, si la meta fuera jugar al “a ver quién llega al mínimo”, porque para cubrir los 35 mil puestos que realmente hacen falta en las casillas, las cifras ofrecidas no son ni para alegrarse, ni para aplaudir. Los miembros del consejo tendrán que ponerse creativos y redefinir sus estrategias, si es que aún queda algo de esa mística de convencer a los ciudadanos que dijeron sí en la primera vuelta. Mientras tanto, a seguir jugando con el balón prestado, que nunca falta quien lo vea como un esfuerzo titánico. Ese mismo lunes, el consejero presidente, Jaime Juárez, fiel a su estilo, partiendo plaza con el traje de luces prestado, volvió a sacar el capote para declarar que el INE, “nada tiene que hacer” ante la aparición de personajes… digamos, controvertibles, en las boletas. Técnicamente, puede que tenga razón, como el reloj que marca la hora exacta dos veces al día. Pero las personas cuestionadas en Guanajuato, por si alguien no se había dado cuenta, son militantes de MORENA, un partido político. Claro, de esos detalles “técnicos” mejor no hablar mucho, no vaya a ser que alguien piense que hay algo de politiquería en todo esto.

Tomado de Paralelo X.

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