Ethos Político. Señales de La Velaria

Por: Héctor Andrade Chacón / @hectorandrade70

El segundo informe de gobierno de Libia Dennise García Muñoz Ledo, presentado en La Velaria de la Feria de León, fue mucho más que un ejercicio protocolario de rendición de cuentas. Fue, en realidad, una escena política cuidadosamente construida. Y como suele ocurrir en estos actos, los gestos hablaron tanto —o más— que los discursos.

Uno de esos gestos fue la presencia protagónica de la alcaldesa de León, Alejandra Gutiérrez Campos, quien tuvo a su cargo abrir el evento. En política, los lugares en el templete rara vez son casuales. Que la presidenta municipal de la ciudad bastión del panismo guanajuatense inaugurara el acto no parece un descuido logístico ni una simple cortesía institucional. Todo apunta a una señal deliberada de la gobernadora.

Y es que no puede olvidarse que ambas mujeres protagonizaron, antes de 2024, una disputa intensa por la candidatura a la gubernatura dentro del Partido Acción Nacional. Aquella contienda dejó heridas, recelos y una narrativa de confrontación que algunos actores internos —los “malosos” de siempre— se han encargado de mantener viva.

Durante meses se ha alimentado la idea de una fractura entre ambas liderazgos, acompañada incluso de una campaña soterrada de agravios contra la alcaldesa leonesa. No han faltado quienes, desde dentro del propio panismo, le sugieren a Gutiérrez Campos abandonar el partido y quedarse con el control político de León, ciudad que durante décadas ha sido uno de los bastiones más sólidos del conservadurismo panista en el país.

Pero el mensaje desde la Velaria parece ir en sentido contrario.

Al colocar a Alejandra Gutiérrez al inicio del acto, Libia García Muñoz Ledo envió una señal de distensión política que, de consolidarse, podría beneficiar tanto a León como al propio PAN. La gobernadora parece entender que las divisiones internas sólo debilitan al partido en un momento en que el escenario nacional es adverso y la competencia electoral se ha vuelto cada vez más cerrada.

gobernadores

El otro mensaje del informe fue de alcance nacional.

La presencia de la dirigencia panista encabezada por Jorge Romero Herrera, así como de figuras relevantes del Congreso como Kenia López Rabadán y Ricardo Anaya Cortés, no puede interpretarse únicamente como una muestra de cortesía partidista. En política, los respaldos también son apuestas.

Y el contexto lo explica mejor que cualquier discurso.

Mientras la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván (Campos ayer apareció en el evento, lejos del glamour que le suscitaba apoyos entre blamquiazuies), atraviesa una tormenta política por presuntos actos de corrupción vinculados al escándalo de la llamada “Casa Dorada”, el panismo nacional parece mirar hacia otros perfiles para su futuro político.

Entre ellos, inevitablemente, aparece el nombre de Libia.

No es casualidad. Guanajuato sigue siendo el principal bastión electoral del PAN en el país. Durante décadas, el partido ha gobernado la entidad sin interrupciones y ni siquiera el avance territorial de Movimiento Regeneración Nacional ha logrado romper esa hegemonía. En 2024, sólo el arrastre nacional de Claudia Sheinbaum Pardo permitió a Morena superar parcialmente el histórico “handicap” azul en el estado, en medio además de una campaña particularmente desafortunada de Xóchitl Gálvez Ruiz.

Por eso, en el tablero de largo plazo del panismo, Libia García Muñoz Ledo comienza a aparecer como una carta potencial hacia 2030.

Pero ese camino está lejos de ser sencillo.

Para sostener cualquier aspiración nacional, la gobernadora necesita algo más que gestos políticos y respaldos partidistas. Necesita resultados contundentes. En particular en el terreno más sensible para Guanajuato: la seguridad.

Los primeros indicios de mejora comienzan a asomarse, aunque todavía de manera incipiente. Si esa tendencia logra consolidarse, la narrativa política del estado podría cambiar de manera significativa.

Sin embargo, hay riesgos internos que no dependen de los índices delictivos.

Uno de ellos es la calidad del equipo de gobierno. En varios sectores de la administración estatal persiste la percepción de un gabinete que, salvo contadas excepciones, se mueve en tonos grises. Si Libia quiere construir un liderazgo nacional, necesitará secretarios capaces de transformar a Guanajuato en un verdadero modelo de gestión pública, no en una administración que simplemente administre inercias.

Otro riesgo es el fantasma de la corrupción.

La gobernadora tendrá que marcar con claridad una distancia ética respecto a los “negocios” que han sido atribuidos —con mayor o menor sustento— a su antecesor, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo. En un país donde los escándalos suelen convertirse en lápidas políticas, cualquier sombra en ese terreno podría truncar prematuramente su proyección nacional.

Y finalmente está el desafío más inmediato: 2027.

Si el PAN pierde el control del Congreso local en esa elección, el proyecto político de Libia se complicaría seriamente. Gobernar sin mayoría legislativa en un estado donde el partido se ha acostumbrado a la comodidad del dominio político sería un cambio de paradigma con consecuencias imprevisibles.

alcaldesa y gfobernadora

Por eso lo ocurrido en La Velaria no debe verse sólo como un informe de gobierno. Fue también una fotografía del momento político que vive el panismo guanajuatense.

Una imagen donde aparecen, al menos por ahora, dos liderazgos femeninos caminando en la misma dirección. Alejandra mostró respuesta al gesto apoyándo en la masificación.

Si esa ruta se consolida, el panismo podría encontrar en Guanajuato no sólo su último bastión territorial, sino también una de sus cartas más competitivas hacia el futuro.

Si no, las divisiones internas podrían terminar haciendo lo que hasta ahora la oposición no ha logrado.

Abrir la puerta a la alternancia.

Diputados preparan reunión con Fiscal y Glosa

Temprano, la gobernadora Libia Dennise García Muñóz Ledo, refrendó su respeto al Congreso del Estado de Guanajuato, institución donde desarrollo mucho de su capacidad política desde sus tiempos de asesora y luego como diputada. Por segunda vez en su mandato, agotando ya la tercera parte del sexenio, acudió a Las Enredaderas a entregar su segundo informe de gobierno. No mandó al secretario de Gobierno, como estilaron en otros momentos gobernadores panistas que vieron a los legisladores “chiquitos y orejones”. No, ella fue directo y saludó a quienes estuvieron dispuestos a estrecharle la mano. Usted sabe, los morenistas siempre retiscentes, dejando el rol, sobre todo a la presidenta de la mesa directiva, Martha Edith Moreno Valencia, y al presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, Ricardo Ferro, la diplomacia. La diputada, Hades Aguilar, por ejemplo, no se apareció en el acto.

diputados
Tampoco se les vio en el acto de La Velaria, donde si acudió, por ejemplo, el senador Ricardo Sheffield Padilla, quien habló de las buenas relaciones entre Federación y Gobierno del Estado; o varios de los alcaldes morenistas, a quienes si les importa generar una buena interacción con la gobernadora, porque ellos si tiene en sus manos responsabilidad directa sobre el bienestar de sus ciudadanos y no como los diputados, más dados a la grilla.

Ayer, en el Pleno, se dio entrada al informe del fiscal general del estado, Gerardo Vázquez Alatriste y al de la gobernadora García Muñoz Ledo. Ahora, los partidos deberán ponerse de acuerdo en la mecánica para la reunión de análisis de lo presentado por el responsable de la procuracción de justicia y para la Glosa, donde deberán comparecer los diferentes integrantes del gabinete de la gobernadora para explicar lo informado.

Los legisladores se apurarán para tener todo terminado antes del Viernes de Dolores o Día de las Flores, fecha en el calendario político (con nieve, desayunos y flores en fiesta organizada por la alcaldesa capitalina, Samantha Smith, que marca la llegada de las actividades de Semana Santa.

Por lo pronto, ayer se vio concordia entre la mayoría de los legisladores que acudieron a La Velaria, a quienes fueron colocando en tercera fila entre la crema y nata de la política estatal, donde se dio privilegio a invitados especiales en la primera fila, como los dirigentes panistas, exgobernadores o la propia exprimera dama de México, Marta Sahagún o algunos diputados albiazules. Para nota, en primera fila, Sergio Contreras, diputado verde, a quien parece ser que la ausencia de morenistas le permitió el sitio de honor. La curiosidad, en el dioarama del informe destacaba la “panaderia”…

Tomado de Paralelo X.

Scroll al inicio