Ethos Político. Melanie: gobernar es volver

Por: Héctor Andrade Chacón / @hectorandrade70

Hay una frase que debería incomodar a cualquier gobierno municipal: la burocracia también puede ser una forma de abandono.

No se necesita un tratado de administración pública para entenderlo. Lo sabe la madre que pierde la mañana completa buscando un apoyo; lo sabe el adulto mayor que va de oficina en oficina sin que nadie le resuelva; lo sabe el delegado rural que lleva meses pidiendo limpieza, alumbrado o arreglo de calles; lo sabe la familia que termina creyendo que el gobierno sólo existe en los discursos, porque en la vida diaria nunca llega.

Por eso, la presentación de “MejorAndo Contigo”, realizada por la presidenta municipal de Silao, Melanie Murillo Chávez, en las nuevas instalaciones de la Feria, no debe leerse solamente como el lanzamiento de otro programa social. En el fondo, el mensaje es más político que administrativo: Melanie parece haber entendido que, si quiere recuperar el control de la narrativa y sostener gobernabilidad, debe sacar al gobierno del escritorio y ponerlo a caminar.

Y hacerlo, además, después de meses particularmente ásperos.

Porque la alcaldesa no ha tenido un arranque terso. Desde que llegó al cargo, su administración ha caminado entre la exigencia ciudadana, los yerros propios, las deficiencias heredadas, la rudeza de la oposición y una andanada de ataques donde no siempre ha habido crítica honesta. En más de una ocasión, lo que se disfraza de fiscalización o cuestionamiento político termina dejando ver otra cosa: un tufo de misoginia, un ánimo de descalificación personal, una resistencia casi cultural a aceptar que una mujer joven gobierne Silao con mando propio.

Eso no significa concederle cheques en blanco. Melanie Murillo tiene mucho que corregir. Silao reclama mejores servicios, mayor eficiencia, orden urbano, atención constante en comunidades y una administración capaz de resolver lo inmediato sin perder visión de futuro. Pero una cosa es exigir resultados y otra, muy distinta, intentar reducir su gobierno a la burla, al ataque fácil o a la deslegitimación permanente.

La crítica democrática es necesaria. La misoginia política, no.

A Melanie le tocó recibir un municipio financieramente complicado, con una deuda superior a los 80 millones de pesos heredada de la administración morenista de Carlos García Villaseñor, según ha señalado el propio discurso político local. Además, enfrentó un bloqueo presupuestal que dejó a Silao durante tres meses sin el Presupuesto de Egresos aprobado para 2026, hasta que el Ayuntamiento finalmente lo avaló a inicios de abril. En los Medios se documentó que el municipio operó en medio de una parálisis financiera y que el presupuesto fue aprobado luego de meses de jaloneo político.

Ese dato no es menor. Gobernar sin presupuesto aprobado no es una anécdota administrativa: es gobernar con las manos atadas. Es administrar urgencias con acuerdos, contener presiones, aplazar decisiones y sostener servicios públicos mientras la disputa política se instala en el centro del Ayuntamiento. La propia presidenta municipal había acusado que los votos en contra del presupuesto no detendrían los proyectos del gobierno, después de que la propuesta presupuestal no lograra avanzar en diciembre.

Y ahí aparece el verdadero contexto de MejorAndo Contigo.

Con presupuesto finalmente en mano, Melanie parece optar por una fórmula vieja, sencilla y casi siempre redituable: volver a la gente. No esperar a que la ciudadanía llegue al Palacio Municipal, sino llevar el gobierno a las colonias, comunidades, escuelas y espacios donde se acumulan las necesidades. No convertir cada trámite en una procesión burocrática. No obligar a la gente a tocar cinco puertas para recibir una respuesta que debió estar disponible desde la primera.

El programa, presentado este 25 de mayo, fue descrito como una estrategia para fortalecer la atención territorial mediante jornadas integrales, coordinación entre dependencias y presencia directa en colonias y comunidades. Entre sus acciones se incluyen servicios públicos, limpieza, rehabilitación de espacios, actividades deportivas y culturales, apoyos sociales, emprendimiento, prevención social y participación ciudadana.

Ahí está el punto fino: no se trata sólo de acercar programas, sino de ordenar el gobierno.

Un municipio puede tener buenas intenciones y aun así fracasar si sus dependencias trabajan como islas. Puede tener presupuesto y no lograr resultados si cada dirección jala por su lado. Puede tener apoyos sociales, cultura, deporte, limpieza, seguridad preventiva y atención ciudadana, pero si todo llega fragmentado, tarde o sin seguimiento, la gente sólo percibe abandono.

Y el abandono, en política municipal, se paga caro.

Melanie lo dijo con una frase que tiene más fondo del que parece: gobernar también significa estar presentes, escuchar y regresar con soluciones. Esa última parte es la más importante: regresar. Porque muchos gobiernos escuchan; muchos se toman la foto; muchos levantan reportes; muchos prometen. Pocos regresan.

Regresar implica asumir seguimiento. Regresar implica aceptar que el ciudadano no quiere sólo empatía, sino respuesta. Regresar implica entender que la política social no puede quedarse en el evento multitudinario ni en el boletín bien redactado. Debe verse en la calle limpia, en el apoyo entregado, en el espacio rehabilitado, en el trámite simplificado, en la comunidad atendida.

Por eso, MejorAndo Contigo puede ser una oportunidad para Melanie Murillo, pero también una prueba.

Si el programa se queda en el aplauso de arranque, será uno más en el archivo de las buenas intenciones. Si se convierte en una maquinaria territorial seria, con seguimiento, medición y coordinación real, puede ayudarle a corregir el rumbo de una administración que ha tenido que remar contra deuda, bloqueo político y ataques personales.

Porque una cosa es clara: la alcaldesa no puede gobernar sólo desde la explicación de lo heredado. La deuda recibida sirve para contextualizar, pero no para justificar indefinidamente. El bloqueo opositor explica la dificultad, pero no exime de resultados. La misoginia de algunos críticos debe denunciarse, pero no puede sustituir la rendición de cuentas. Llegará el momento en que los silaoenses no voten sobre las excusas, sino sobre los hechos.

Y ahí no habrá discurso que alcance si la atención ciudadana no mejora.

La ventaja para Melanie es que todavía tiene tiempo para corregir, ordenar y demostrar. El riesgo es que Silao no perdona la distancia. Es un municipio que resiente rápido cuando el gobierno se encierra, cuando los servicios fallan, cuando las comunidades se sienten usadas sólo para la fotografía electoral o cuando las colonias perciben que los problemas de todos los días no tienen dueño.

Por eso, el paso dado con MejorAndo Contigo tiene sentido político. No porque resuelva todo de inmediato, sino porque coloca a la administración en la ruta correcta: territorio, cercanía, coordinación y atención directa.

Además, manda otro mensaje: Melanie no parece dispuesta a dejarse arrinconar por quienes han intentado ponerle el pie desde el primer tramo de su gobierno, inclusive desde su propio partido, el PAN. La joven alcaldesa entendió que no basta con resistir; hay que responder. Y en política, la mejor respuesta no siempre es el pleito, sino el resultado.

Silao decidirá, llegado el momento, si esta administración hizo bien las cosas. Serán las familias, las comunidades, los comerciantes, los trabajadores, los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores quienes determinen si el gobierno estuvo a la altura o si se quedó corto.

Por ahora, Melanie Murillo da un paso que no es menor: salir al territorio cuando más le conviene, sí; pero también cuando más lo necesita. Y si logra que el gobierno regrese con soluciones, no sólo habrá presentado un programa. Habrá entendido algo elemental y poderoso: en los municipios, gobernar no es mandar desde arriba.

Gobernar es volver.

Tomada de Paralelo X.

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