Ethos Político. Mauricio Trejo: la austeridad como bandera, la unidad como reto y la proyección como destino

Por: Héctor Andrade Chacón / @hectorandrade70

Por donde se le mire, el primer informe de gobierno de Mauricio Trejo Pureco en su segunda etapa al frente de San Miguel de Allende dejó en claro un sello que lo distingue de muchos otros alcaldes: la austeridad. No hubo espectáculos ni fastuosidades, tampoco largas loas a la figura del gobernante. El acto solemne en el Ayuntamiento fue sobrio y republicano, enmarcado en la convicción de que los recursos de los sanmiguelenses deben destinarse a obras y servicios, y no a montajes políticos que en nada mejoran la vida de la población. Con ello, Trejo fijó una pauta discursiva y práctica: gobernar con resultados y no con reflectores. Basta advertir su señalamiento de que recibió el gobierno de la ciudad con una deuda de 130 millones de pesos, dejada por Luis Alberto Villarreal, para entender el símbolo político que muestra a sus ciudadanos al informarles que ha reducido el adeudo a apenas 15 millones de pesos y aspira a entregar la administración en 2027 con cero pesos en deuda pública.

El segundo gran mensaje fue la unidad. En un Cabildo donde la correlación de fuerzas está mucho más equilibrada, el alcalde priista ha tenido que poner a prueba sus mejores habilidades de negociación. Lo cierto es que lo ha hecho con éxito: la sesión solemne reflejó un ambiente de concordia en el que regidores de diferentes colores políticos se sumaron al reconocimiento del trabajo realizado. Ese talante conciliador ha permitido a San Miguel de Allende avanzar en seguridad, servicios públicos y desarrollo económico, consolidando la imagen de un gobierno cercano y funcional. Un ambiente en el Ayuntamiento muy diferente a las hogueras de vanidades que quieren prender algunos desde sus partidos políticos, ya sea por nostalgia del poder o por ambiciones futuras.

Más allá de los números, el liderazgo de Trejo se palpa en la manera en que ha reposicionado a San Miguel de Allende como una joya del turismo nacional e internacional. La ciudad patrimonio cultural de la humanidad es hoy uno de los destinos más atractivos no sólo por su riqueza arquitectónica y cultural, sino también por sus condiciones de seguridad, calidad en los servicios municipales y un ambiente de negocios que favorece inversión. No hay semana en que “la mejor ciudad del mundo”, como la calificó una influyente publicación internacional, no sea sede de algún evento cultural, lo que genera derrama económica, prestigio y un disfrute permanente tanto para visitantes como para sus propios habitantes. En este sentido, San Miguel de Allende no es un municipio más: es un motor indispensable para la economía guanajuatense desde el sector turístico y de servicios, y una ventana de Guanajuato hacia el mundo.

Desde el plano político, Mauricio Trejo ha sabido generar ruido más allá de sus fronteras municipales. Su nombre suena cada vez con más fuerza rumbo a 2030 como un prospecto natural a la gubernatura. El hecho de que figuras como el senador Emmanuel Reyes, de filiación morenista y de la llamada iglesia “La Luz del Mundo”, intenten encartarlo en la órbita de Morena, habla de su creciente peso político. La respuesta de Mauricio Trejo fue inmediata y contundente: él es priista y en el PRI se queda. “Ni a la luz del mundo ni a MORENA estoy tratando de entrar. Confundes cooperación con chapulín, de esos ya estás lleno. Tu cuota de poder está a salvo”, le espetó al legislador en la red social X. El mensaje fue claro: tiene identidad política, y también carácter para defenderla.

Finalmente, hay que subrayar un aspecto que algunos intentan distorsionar: la relación con la gobernadora panista Libia Dennise García Muñoz Ledo. Lejos de los intentos por sembrar distancia entre ambos, lo cierto es que la relación es cercana y fluida. La mandataria estatal visita San Miguel de Allende de forma constante y ya se perfilan proyectos de inversión conjunta. Esa cooperación refuerza la idea de que, más allá de colores partidistas, en Guanajuato se entiende la relevancia estratégica de San Miguel de Allende.

En suma, Mauricio Trejo ha logrado imprimir a su gestión tres sellos que lo diferencian: austeridad, unidad y proyección. Si mantiene este equilibrio entre eficiencia administrativa, fortaleza política y cercanía con la ciudadanía, no sólo seguirá consolidando a San Miguel de Allende como referente nacional e internacional, sino que estará construyendo —paso a paso— un perfil inevitable para las grandes ligas de la política guanajuatense.

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