Por: Héctor Andrade Chacón / @hectorandrade70
En política, como en la vida, hay momentos en los que la realidad termina imponiéndose sobre los deseos. Y algo de eso comienza a sucederle a Luis Ernesto Ayala Torres, quien se mantiene firme en su aspiración de volver a gobernar León, aunque la corriente interna de Acción Nacional parece avanzar cada vez más en dirección contraria.
El exalcalde no claudica. Tiene razones personales, políticas y hasta sentimentales para mantenerse en la batalla. Pero una cosa es conservar la voluntad de competir y otra muy distinta disponer de las condiciones políticas para hacerlo.
Y esas condiciones, por lo pronto, parecen estar cambiando con rapidez.
La toma de protesta de los primeros Defensores Distritales de la Patria, la Familia y la Libertad, celebrada el sábado pasado y encabezada por Jorge Arturo Espadas Galván, dejó una fotografía que habla más que muchos discursos sobre la pretendida unidad panista.
Ahí estuvieron Fernando Torres Graciano, Rolando Alcántar Rojas y Ramón Hernández Hernández. Tres personajes que, apenas unas semanas atrás, caminaron junto a Luis Ernesto Ayala en su propósito de convertirse en Defensor de León, nombramiento que finalmente quedó en manos del coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado.
La imagen no es menor. Tampoco es casual.
Porque más allá de los llamados a cerrar filas, lo que se está viendo es un proceso de reacomodo de fuerzas en el que antiguos aliados de Ayala comienzan a reconocer en Espadas al personaje alrededor del cual se articula hoy la estructura territorial del PAN leonés.

Antes había ocurrido con Alán Márquez Becerra, quien también buscó la defensoría. Ahora llegan otros tres liderazgos, cada uno con sus propios espacios de influencia y relaciones dentro del panismo.
Como en mazorca, poco a poco se desgranan los apoyos que acompañaron a Luis Ernesto.
No significa necesariamente que hayan dejado de apreciarlo o que desconozcan sus cualidades políticas y humanas. Por el contrario, entre quienes lo han acompañado existe reconocimiento a su trayectoria, a su institucionalidad y a una forma de hacer política que tiene raíces profundas en la historia de Acción Nacional. Pero también hay pragmatismo.
Y el pragmatismo suele imponerse cuando los políticos comienzan a calcular que caminar en contracorriente puede significar quedarse fuera de las decisiones, de los acuerdos y de las oportunidades de participación que vendrán después de las elecciones de 2027.
Entre los panistas cobra fuerza la percepción de que la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, como principal referente político de Acción Nacional en Guanajuato, ve con buenos ojos la consolidación de Jorge Espadas, su compañero de partido y coordinador de los diputados albiazules.
No existe una definición formal de candidatura, pero quienes leen las señales del poder interpretan que el entorno político de la mandataria se está decantando hacia Espadas.
Y en política, ya se sabe, no siempre es necesario recibir instrucciones. A veces basta con observar hacia dónde se mueven los afectos, las alianzas y las estructuras.
Por eso, aunque Ayala sostiene que la designación de Defensor no equivale a la candidatura constitucional, entre los operadores panistas se extiende la idea de que, cuando llegue el tiempo de las precampañas, la ruta hacia la nominación municipal podría estar prácticamente construida para Espadas, quedando pendientes los procedimientos estatutarios y electorales.
Es la vieja lógica de la bufalada: cuando empieza a moverse, pocos quieren quedarse mirando desde la orilla.
Además, entre varios panistas de la vieja tradición ha pesado ver el trato de deferencia especial que ha tenido, no una, sino varias ocasiones, el arzobispo leonés, Jaime Calderón, con Jorge Espadas, a quien ha recibido hace poco en una visita donde también estuvo Juanita de la Cruz Martínez, dirigente estatal panista.

Lo paradójico es que Luis Ernesto tiene motivos de sobra para resistirse a abandonar la batalla.
Su historia está vinculada a la construcción del panismo leonés, desde los tiempos de su padre, uno de aquellos hombres que ayudaron a levantar a Acción Nacional cuando ser panista significaba militar en la oposición, organizarse con recursos escasos y vender boletos para rifas de automóviles a un costado de la Presidencia Municipal, con tal de financiar las actividades partidistas.
Aquellos eran los tiempos de la convicción por encima del presupuesto, de las causas antes que los cargos.
Para Ayala, renunciar a sus aspiraciones también puede tener el significado de abandonar una responsabilidad histórica y familiar que siente profundamente suya.
Sin embargo, esa historia entrañable no necesariamente pesa lo mismo en las decisiones de una generación de panistas acostumbrada a ejercer el poder y administrar sus beneficios.
Del otro lado, Jorge Espadas ha sabido caminar.
No es un improvisado ni un personaje ajeno a las estructuras panistas. Conoce al partido, ha trabajado desde sus bases, tiene oficio parlamentario y ha entendido que la política interna no se gana solamente con nombramientos, sino sumando a quienes ayer pudieron haber sido adversarios.
Su tarea de aproximación a los distintos grupos comienza a producir resultados visibles.
Y cuentan por los pasillos del panismo que en las próximas semanas podrían aparecer más personajes anteriormente identificados con Ayala, sumándose a la estructura de Defensores que comanda Espadas.
Habrá que ver si esas versiones se concretan.
Por cierto, otra escena que merece atención ocurrió el viernes pasado en el Parque Juárez, allá por el tradicional barrio de San Miguel.
El diputado local independiente Sergio Contreras Guerrero, quien llegó al Congreso bajo las siglas del Partido Verde, presentó su segundo informe legislativo. Y ahí estuvo Jorge Espadas, acompañándolo y levantándole el brazo en una inequívoca manifestación de cercanía política.

La estampa deja ver una alianza que trasciende las siglas partidistas y que puede adquirir relevancia cuando se negocien candidaturas y eventuales coaliciones para 2027.
¿Le alcanzará a Sergio Contreras para encontrar acomodo en una candidatura por ese distrito, dentro de algún acuerdo electoral, o terminará incorporándose a la ruta política que Espadas construye hacia la Presidencia Municipal? Por ahora es una interrogante.
Lo que sí queda a la vista es que Jorge Espadas sigue sumando, mientras Luis Ernesto Ayala enfrenta una circunstancia incómoda: conservar intactas sus aspiraciones, pero observar cómo algunos de quienes lo acompañaban comienzan a caminar por otra vereda.
Y en política, quedarse con la razón histórica, pero sin los operadores suficientes para sostenerla, puede resultar una derrota particularmente amarga.
Guanajuato Capital: entre el oxígeno turístico y el fuego amigo
El Festival de Día de Muertos se ha convertido en un auténtico tanque de oxígeno para la economía de Guanajuato Capital.
Las plazas, callejones y túneles recuperaron el bullicio de visitantes, mientras comerciantes, restauranteros, hoteleros y prestadores de servicios encontraron en esta celebración una oportunidad de ventas que muchos no habían experimentado durante el reciente Festival Internacional Cervantino. El empleo repuntó para poder atender tanto abasto.
El contraste merece atención.
El Cervantino sigue conservando su relevancia cultural y reportó mejores cifras globales de asistencia este año, pero eso no borra las quejas de comerciantes por la debilidad de sus ventas, particularmente durante los primeros días. Tampoco desaparece la discusión sobre los recortes y vaivenes presupuestales que comenzaron durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y que han obligado a replantear el modelo del encuentro artístico más importante de Guanajuato.
El Festival de Día de Muertos, en cambio, se ha ganado un lugar propio. Su fortaleza consiste en ser una celebración construida desde la ciudad, con identidad local y capacidad para atraer visitantes que consumen en los negocios de los capitalinos.
Y en esa construcción hay que reconocer el trabajo de Samantha Smith Gutiérrez, quien durante más de un lustro ha participado en el impulso de un festival que hoy puede considerar parte importante de su legado político y personal.
Pero precisamente por eso, la alcaldesa tendrá que poner orden en casa antes de que otros terminen por desdibujar lo que tanto trabajo ha costado construir.

La intervención de una empresa privada en la operación del Túnel de la Tradición, los cobros denunciados por comerciantes y las dudas sobre los acuerdos que permitieron esa participación han abierto un flanco innecesario para la administración municipal. La alcaldesa ha tenido que ser respaldada por los comerciantes, pero si se ha tenido que aclarar paradas, es porque se hizo algo mal (así sea mala información), lo que obliga a la autocrítica y revisión a fondo.
No puede construirse durante años un producto turístico para beneficio de los guanajuatenses y permitir después que las decisiones sobre su operación se tomen sin suficiente transparencia.
Si hubo funcionarios que decidieron sin consultar a la alcaldesa, tendrán que rendir cuentas. Y si las decisiones fueron conocidas, corresponderá explicar públicamente sus alcances y responsabilidades.
Porque el festival es de Guanajuato, no patrimonio de una empresa ni oportunidad de negocio particular al amparo de la infraestructura y los esfuerzos municipales.
Mientras tanto, quien no pierde ocasión para hacerse notar es el flamante presidente del DIF Municipal, Alejandro Navarro Saldaña.
El exalcalde anda de nuevo por barrios y comunidades, ahora con la encomienda institucional de defender a las familias guanajuatenses. En el argot de la política local, pareciera que Samantha lo puso a trabajar para que dejara de hacer tantas olas en las aguas interiores del panismo cuevanense, inclusive él bromeó con eso.
Pero Navarro es Navarro.
Y entre una actividad del DIF y otra, pues ya echó a andar la. maquinaria, encontró oportunidad para reavivar su enfrentamiento con Juan Carlos Romero Hicks, a quien volvió a advertir que no llegará a la Presidencia Municipal en las elecciones de 2027.
El organismo asistencial estrenó la estrategia DIF Defiende, mientras su presidente no abandona sus propias aspiraciones ni la confrontación con el grupo que impulsa a Romero Hicks.
Guanajuato Capital está que arde.
Y apenas concluya esta noche el último recorrido de las celebraciones de los fieles difuntos, la discusión política habrá de trasladarse a otros terrenos: la Ley de Ingresos para 2027, el presupuesto municipal del año electoral y los movimientos internos que definirán las candidaturas panistas.
A Samantha Smith todavía le queda una carta importante por jugar en su aspiración de reelegirse.
El resultado económico que se espera del Festival de Día de Muertos puede fortalecer su balance de gobierno, pero también la obliga a resolver los cuestionamientos sobre la organización de un evento cuya trascendencia ya rebasa cualquier interés personal.
Porque si algo resulta particularmente delicado para la alcaldesa es que, mientras enfrenta críticas desde distintos frentes políticos, también tenga que preocuparse por decisiones tomadas dentro de su propia administración.
El fuego amigo suele ser más difícil de apagar que el de los adversarios.
Y para Samantha, el reto no será solamente defender el festival de quienes lo cuestionan, sino protegerlo de aquellos que, desde adentro, podrían terminar desfigurándolo.
No vaya a ser que, entre tantos defensores de la patria, la familia y la libertad, termine haciendo falta alguien que defienda el patrimonio turístico de Guanajuato Capital.
Tomado de Paralelo X
