En 1981, la biblioteca fue declarada Monumento Histórico Nacional y en 2005 recibió el título de Memoria del Mundo por la UNESCO.
La Biblioteca Palafoxiana, ubicada en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, ha sido un refugio del saber y el conocimiento desde su fundación en 1646, año en el que el obispo Juan de Palafox y Mendoza, un gran erudito de su tiempo, decidió que dejaría “la librería que he juntado desde que sirvo a Vuestra Majestad que ya es de las mayores que yo he visto”. Fue así como se inauguró la que es considerada como la primera biblioteca pública de América, con la intención de que fuera “útil a todo género de profesiones y personas”.
Su colección, resguardada en estanterías de cedro, incluye materias como derecho, teología, estética, mística, entre otras. Su acervo de aproximadamente 45,000 volúmenes incluye 9 incunables, el más antiguo de 1475. Además hay más de 5 mil manuscritos y más de 1000 grabados. Se destacan sus ejemplares de La ciudad de Dios (1475) de san Agustín, La crónica de Nüremberg (1493) de Antón Koberger y De humani corporis fabrica (1543) de Andreas Vesalio. También se conserva un retablo con la imagen de la Virgen de Trapani.
Más de historia:
Su fundador fue Juan de Palafox y Mendoza, nació en Navarra, España, fue nombrado obispo de Puebla en 1640 y mantuvo este cargo hasta 1653. Durante ese tiempo fue virrey, gobernador y capitán general de la Nueva España, presidente de la Real Audiencia y administrador de la Arquidiócesis de México.
Fue el único hombre en la historia en ostentar todos estos cargos.
Además, fue un mecenas y promotor de la educación y la cultura. Desde España trajo consigo su impresionante colección privada, de cerca de 4,500 libros que fueron donados a los colegios tridentinos en 1646.
Para 1649 se inauguró la Biblioteca Palafoxiana, cuyo objetivo era formar y educar a la sociedad poblana.
Se ordenó que cualquier persona que supiera leer, podría acceder a ella. Así fue como se convirtió en la primera biblioteca abierta al público en toda América.
Por cierto, el contenido de los libros no se limitaba a la religión, ya que contaba con una gran variedad de temas y todo tipo de estudios que la humanidad hacía en ese entonces.
La intención era velar no solo por la formación de su clero, sino de toda la sociedad poblana, creando un acervo que fuera útil para múltiples disciplinas y profesiones, dedicada al estudio ‘de todo lo que la pluma del hombre produjese’.
La Biblioteca Palafoxiana tiene una longitud de 43 metros y se compone de estanterías que rodean todo el recinto. Los dos primeros niveles tienen un estilo barroco y fueron tallados en maderas de ayacahuite y cedro. El nivel más alto es el más ‘reciente’ (siglo XIX), es de un tono más claro y de estilo neoclásico.
Los libros, manuscritos, pliegos y folletos también están organizados por niveles y temas: abajo están los relacionados con la religión (los más antiguos).
El siguiente nivel está ocupado por los títulos de filosofía, geografía, historia… y, en lo más alto, los de ciencias exactas como matemáticas, química y física.
Libros, manuscritos y archivos históricos
A lo largo de los siglos, el acervo continuó creciendo con las donaciones de distintos obispos que deseaban adscribirse al proyecto de su antecesor. Así, hoy en día cuenta con más de 45,000 volúmenes que datan de los siglos XV, XVI, XVII, XVIII, XIX e incluso el siglo XX, los cuales versan sobre temas tan variados como la Teología, el Derecho civil, la Historia, Medicina, Filosofía, Geografía, Literatura y Química. También se trata de una biblioteca políglota, con textos escritos en 14 idiomas, como español, latín, francés, italiano, inglés, portugués, alemán, holandés, náhuatl, mixteco, griego, hebreo y árabe.
Quizá uno de los aspectos más interesantes del acervo de la Biblioteca Palafoxiana —y uno de los mayores argumentos para otorgarle el título de Memoria del Mundo de la UNESCO— es que cuenta con tres colecciones: libros, manuscritos e impresos sueltos. Sobresalen ediciones únicas comúnmente denominadas como libros ‘incunables’, es decir, que datan del periodo entre la invención de la imprenta y el año 1500. Estos tomos son únicos en el mundo, y muchas veces sus textos están acompañados de grabados del siglo XV. Además, su sección de folletos e impresos sueltos provee un retrato invaluable de la sociedad poblana desde el siglo XV hasta el XX, no solo en el ámbito público, sino también la vida privada y la cotidianidad de aquellas épocas.
Arte:
Por todo el edificio hay más arte de la época. Comenzando por la entrada, con una especie de arco labrado en piedra. Dentro, recuadros religiosos y globos terráqueos antiguos, pisos con talavera, un retablo dorado de la Virgen de Trapani, sillas y mesas originales e incluso algunas vitrinas que sirven para exhibir otros contenidos de manera itinerante.
La entrada a la Biblioteca Palafoxiana tiene un costo de $48 pesos por persona y $25 para menores de 12 años, estudiantes y maestros, personas con discapacidad y adultos mayores. Es gratis los domingos y martes.
Abre de martes a jueves de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. y de viernes a domingo de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
Fuentes: INAH, Food and Pleasure, El Universal / Fotos México Desconocido.