El São Jorge formaba parte de la flota de 20 barcos que acompañaron a da Gama en esta expedición. Se cree que el galeón se hundió en la costa de Malindi, una ciudad que en el siglo XVI era un importante punto de escala para los portugueses en sus rutas hacia Asia. De confirmarse que el naufragio pertenece a este navío, sería la primera evidencia física de la presencia de la armada de Vasco da Gama en aguas africanas en su último viaje.
Cerca de la costa de Kenia, un hallazgo arqueológico ha captado la atención de expertos en historia marítima: los restos de un antiguo galeón que podría estar relacionado con uno de los navegantes más célebres de la historia: Vasco da Gama.
Este descubrimiento, que ocurrió cerca de la ciudad de Malindi, podría representar una pieza clave para entender los viajes de exploración que cambiaron el rumbo de la historia mundial. Aunque aún no se ha confirmado su identidad, la posibilidad de que el naufragio pertenezca al São Jorge, uno de los barcos de Da Gama, lo convierte en uno de los descubrimientos más relevantes para la arqueología marítima y la historia de la exploración europea.
Descubrimiento del naufragio cerca de Kenia
En 2013, el arqueólogo subacuático Caesar Bita, de los Museos Nacionales de Kenia, descubrió los restos de un naufragio en aguas cercanas a la ciudad de Malindi, en la costa este de África. El hallazgo se produjo tras un aviso de un pescador local, quien alertó sobre la presencia de restos de un barco sumergido en la zona.
Esta ubicación, cerca de la costa keniana, ha sido históricamente significativa, dado que se trataba de una ruta clave durante los viajes de exploración de los portugueses hacia la India. Este sitio se encuentra a una profundidad relativamente baja, de unos 6 metros, lo que facilita la investigación submarina y ha permitido una mayor accesibilidad al lugar.
El descubrimiento, en principio, no se sabía a quién pertenecía, pero su relevancia comenzó a aumentar cuando se consideraron los contextos históricos de la navegación portuguesa en la región durante el siglo XVI. Ahora, en 2024, las investigaciones apuntaban a la posibilidad de que el naufragio fuera uno de los barcos de la flota de Vasco da Gama, lo que pondría a este hallazgo en el centro del estudio de la historia de la exploración marítima europea.
Posible vínculo con Vasco da Gama
Vasco da Gama fue una de las figuras más importantes de la exploración europea, principalmente conocido por haber abierto la primera ruta marítima a la India, rodeando el Cabo de Buena Esperanza, al sur de África, en 1497. Este hecho cambió para siempre las relaciones comerciales y culturales entre Europa y Asia, impulsando el comercio de especias y fortaleciendo el imperio colonial portugués.
En su tercer viaje a la región, en 1524, Da Gama se encontraba al mando de una flota de barcos que navegaban a lo largo de la costa este de África en dirección a la India. Durante este viaje, uno de los barcos de la flota, el São Jorge, se hundió en algún punto indeterminado de la costa africana. Aunque Da Gama falleció durante este viaje debido a una enfermedad, la ubicación exacta del naufragio del São Jorge nunca fue conocida, lo que ha mantenido vivo el misterio en torno a este evento.
Al considerar el descubrimiento en Kenia, los arqueólogos comenzaron a explorar la posibilidad de que el naufragio encontrado fuera el São Jorge, el barco perdido en ese tercer viaje. Esta hipótesis se sustenta en el hecho de que el naufragio data de principios del siglo XVI y está situado en una zona que coincide con la ruta de Da Gama hacia la India. Si se confirma que este es el São Jorge, el hallazgo sería de una magnitud histórica impresionante, ya que representaría el pecio europeo más antiguo jamás encontrado en el océano Índico.
Investigación arqueológica del naufragio
El análisis del naufragio ha sido un proceso meticuloso y largo, en el que han participado arqueólogos marítimos de diferentes nacionalidades. Caesar Bita, quien descubrió el sitio, invitó al arqueólogo portugués Filipe Castro, del Centro de Ecología Funcional de la Universidad de Coímbra, para profundizar en la investigación. La colaboración entre expertos kenianos y portugueses ha permitido una interpretación más detallada de los restos, además de enriquecer el proceso con el conocimiento histórico y técnico de la navegación de la época.
Uno de los hallazgos más significativos del equipo fue la recuperación de lingotes de cobre, que eran comunes en los cargamentos de los barcos portugueses de la época, y fragmentos de marfil de elefante, un artículo muy codiciado en el comercio internacional de esa época.
Sin embargo, lo que más ha sorprendido a los arqueólogos es el estado de conservación de los restos del naufragio. A pesar de que quedan pocos vestigios de madera del barco, los fragmentos del casco encontrados muestran que la embarcación era considerablemente grande, lo que plantea un desafío adicional en cuanto a la excavación y preservación del sitio.
Filipe Castro comentó a Live Science sobre el tamaño del naufragio, destacando que es mucho mayor de lo esperado para una nave de principios del siglo XVI. “Es enorme. La primera sensación que tienes cuando lo ves es que va a llevar tiempo excavarlo”, señaló Castro, quien enfatizó la importancia de realizar las excavaciones con mucho cuidado para no dañar los restos que permanecen cubiertos por coral y sedimentos marinos.
Aspectos del naufragio y su importancia
La importancia de este naufragio radica no solo en su posible vínculo con Vasco da Gama, sino también en el valor arqueológico que representa para el estudio de la navegación en la era de los descubrimientos. Los barcos portugueses de esta época eran avanzados para su tiempo, con técnicas de construcción sofisticadas que permitieron a los exploradores viajar por aguas desconocidas y establecer rutas comerciales entre Europa, África y Asia.
El hecho de que el naufragio esté a solo 6 metros de profundidad ha permitido que los arqueólogos accedan con mayor facilidad al sitio, lo que facilita la recuperación de artefactos y el análisis del casco. Sin embargo, el proceso sigue siendo lento debido al tamaño del barco y a la cantidad de material por investigar, incluyendo el coral que cubre muchas de las partes más sensibles del naufragio.
Valor arqueológico del hallazgo
El valor de este descubrimiento es incalculable. Sean Kingsley, arqueólogo marítimo experto, en diálogo con Live Science calificó el hallazgo de “polvo de estrellas arqueológico”, una metáfora que refleja la rareza y la importancia del sitio. Según Kingsley, este naufragio no solo es un hallazgo de gran interés histórico, sino también un lugar que merece ser protegido y tratado con el mayor respeto posible. “Este es un naufragio que clama protección, respeto y cuidado”, afirmó.
El hallazgo subraya también la importancia de la colaboración entre la comunidad local y los arqueólogos. Gracias al involucramiento de los habitantes de la región, quienes forman parte de un proyecto de arqueología comunitaria, el sitio ha sido protegido y se ha asegurado que se realicen las excavaciones de manera responsable, con el objetivo de preservar este valioso patrimonio para las futuras generaciones.
Este naufragio cerca de Kenia no solo ofrece una ventana al pasado de la navegación portuguesa y las expediciones de Vasco da Gama, sino que también pone de manifiesto la importancia de la arqueología subacuática como herramienta para recuperar la historia de la humanidad desde las profundidades del océano.
La riqueza oculta en el fondo del mar
Uno de los hallazgos más intrigantes en el sitio del naufragio son los colmillos de elefante encontrados entre los restos. Durante el siglo XVI, el marfil africano era un producto extremadamente valioso en el comercio con India y China. Su presencia en el pecio sugiere que la embarcación formaba parte del comercio de bienes exóticos que llegaban a Lisboa desde el Índico.
Otro descubrimiento significativo es el de lingotes de cobre, un material que también tenía gran demanda en la época, utilizado tanto en la acuñación de monedas como en la fabricación de utensilios y objetos de lujo. Estos elementos refuerzan la hipótesis de que el barco estaba en plena actividad comercial cuando se hundió, y que su pérdida supuso un golpe económico para los portugueses.
Los arqueólogos también han encontrado fragmentos de maderas estructurales, que están siendo estudiadas para determinar la construcción exacta de la nave y compararlas con otros pecios portugueses ya identificados. Estas piezas pueden revelar detalles sobre la evolución de la ingeniería naval en un momento en que las carabelas y naos lusitanas dominaban los océanos.
Un museo bajo el agua
El interés en este naufragio va más allá del ámbito académico. Las autoridades kenianas han expresado su deseo de convertir el sitio en un museo submarino, permitiendo que buceadores y turistas puedan visitar el lugar y conocer más sobre la historia de la navegación en el Índico.
La posibilidad de desarrollar un espacio de conservación in situ es una tendencia creciente en la arqueología marina. Lugares como el pecio de Antikythera en Grecia o el Museo Subacuático de Arte en México han demostrado que estos proyectos no solo preservan la historia, sino que también fomentan el turismo cultural y científico.
Además, este hallazgo refuerza la importancia de la preservación del patrimonio subacuático, ya que muchos naufragios antiguos corren el riesgo de desaparecer debido a la acción del tiempo, el impacto ambiental y, en algunos casos, la extracción ilegal de objetos por parte de cazatesoros.
Fuentes: Infobae, Muy Interesante, Smith Sonia Magazine