Ocurrió en una habitación de un hotel de Tijuana (México). Enrique Bunbury convocó a sus tres compañeros de Héroes del Silencio por sorpresa. Cuando todos estaban sentados, se puso en pie y sacó dos folios escritos por las dos caras y comenzó a leer. Eran 26 enunciados, una severa hoja de ruta sobre cómo debía ser el rumbo de la banda desde ese momento. El lenguaje era imperativo, introducido con “a partir de ahora” o “debemos”. No habría guitarras eléctricas, las canciones serían cortas, era obligatorio investigar con las nuevas tecnologías… Juan Valdivia, el guitarrista, se levantó y se marchó.