Ricardo Anaya estaba muerto y a punto de ser enterrado. Su fracaso en la elección presidencial del 18 y su pasado como un político oportunista lo tenían fuera de la jugada.
Este jueves Anaya tiene un citatorio en el Reclusorio Norte, de la Ciudad de México. No se va a presentar. Diputados afines se plantaron ayer en las oficinas de la Fiscalía General de la República para exigir la carpeta de investigación. No se las dieron. Tampoco al abogado de Anaya. Ayer mismo la FGR subió un comunicado de prensa mientras que el acusado se sigue defendiendo en sus redes sociales.