Por: Jesús Solano Lira / @SolanoJess
Vaya cifras
Desde hace muchos, pero muchos años, el alcoholismo se ha convertido en un serio problema de salud pública en México, por la falta de compromiso del bebedor, para un consumo moderado, así como por la inacción fiscal y regulatoria de control de alcohol desde hace más de una década.
Ahí le va. El costo de esas acciones, es la muerte de 112 personas cada día en México por enfermedades relacionadas con el alcoholismo, es decir, casi 41 mil al año, mientras la regulación y los impuestos permanecen prácticamente sin cambios.
De acuerdo con las cifras dadas a conocer por la Red de Acción Sobre el Alcohol (RASA), la evidencia científica confirma que el alcohol causa más de 200 enfermedades, y que no existe un nivel de consumo completamente seguro.
Una de las acciones que RASA ha venido impulsando desde hace años, y ha sido su constante propuesta, es que la prioridad fiscal sea fortalecer el IEPS, mediante tasas que reduzcan la asequibilidad de las bebidas alcohólicas.
En palabras claras y llanas, es cobrar el contenido de alcohol puro, lo que salvaría vidas y generaría más de 28 mil millones de pesos anuales para el Servicio Universal de Salud.
También propone restringir la publicidad –incluida la digital–, limitar horarios y lugares de venta, fortalecer el etiquetado sanitario y el acceso al tratamiento.
De acuerdo con RASA, los costos directos e indirectos provocados por el consumo de alcohol ascienden a 552 mil millones de pesos y los impuestos cubiertos por la industria representan menos del 10% de estos.
A pesar de esta tragedia, nuestro país mantiene prácticamente sin cambios, desde hace más de una década, el marco fiscal y regulatorio de las bebidas alcohólicas, total No Pasa Nada.
Y la triste realidad, es que cada más jóvenes forman parte de las estadísticas de pacientes con complicaciones por el consumo de alcohol.
Para Vidal Ochoa, de Salud Justa MX: “La publicidad de bebidas alcohólicas en México no debe entenderse únicamente como una actividad comercial, sino como un determinante comercial de la salud”
Y fue más allá, al advertir que este entorno comercial pesa de manera especial sobre los más jóvenes, y reveló que de acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabasco (ENCODAT 2025), 17.8% de los adolescentes de 12 a 17 años consumió alcohol en el último año.
Lo que es una realidad, es que la magnitud económica de esta industria permite dimensionar su capacidad de promoción.
RASA pone sobre la mesa la gravedad de este problema de salud pública en México.
Según la Red, en la actualidad la ecuación es inequitativa, y lo expone así: el costo social y económico del alcohol representa el 2.1% del PIB —más de 552 mil millones de pesos al año—, mientras la recaudación por IEPS apenas cubre una fracción de esa factura; el resto lo paga la sociedad. La discusión del Paquete Económico 2027 abre una ventana concreta para corregirlo.
La cruda realidad, es que falta voluntad política que traduzca este conocimiento en políticas públicas, que coloquen la salud de la población por encima de los intereses comerciales y permitan reducir una carga de enfermedad que crece silenciosamente.
