Por: Jesús Solano Lira / @SolanoJess
En ese marco, la Ministra María stela Ríos ejemplificó su punto haciendo referencia a las personas nacidas por inseminación artificial:
“Y me parece que no hay una, eh, es, un estereotipo de las mujeres cuando se habla de la familia. Digo, salvo quien haya nacido, eh, no sé, mediante un ¿qué? Un… ¿Cómo le llaman estos? In vitro, que haya nacido in vitro, a lo mejor podríamos estimar que no forma parte de la familia, peromujeres y hombres formamos parte de la familia.”, quiúboles, qué profundidad.
Seguramente a la Ministra, especialista en Derecho Laboral, se le olvidaron los Artículos 1° y 4° de la Constitución, que prohíben la discriminación de las personas, por su forma de nacimiento, Artículos constitucionales que contradicen en todo momento lo dicho por la togada morenista.
Y ahí le va. De acuerco con el Articulo 1 de la Constitución Política de México, señala que todas las personas en México gozan de los derechos humanos reconocidos en la Constitución y en los tratados internacionales, y que las autoridades deben promover, respetar, proteger y garantizar esos derechos.
Además, establece que queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico, género, edad, discapacidad, condición social, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra condición que limite derechos y libertades.
Asimsimo, indica que las normas sobre derechos humanos deben interpretarse siempre favoreciendo la protección más amplia para las personas. Esto significa que las autoridades deben aplicar las leyes de manera que se garantice el mayor nivel de protección posible. El Estado mexicano también tiene la obligación de prevenir, investigar, sancionar y reparar las violaciones a los derechos humanos cuando ocurran.
En tanto, el Artículo 4 establece que la mujer y el hombre son iguales ante la ley y que el Estado debe proteger la organización y el desarrollo de las familias.
Este artículo también reconoce que toda persona tiene derecho a decidir libremente sobre el número y el espaciamiento de sus hijos, además de garantizar otros derechos como la identidad, la salud y la protección de la niñez.
Bien harían los ministros del acordeón echarse un clavado a la Constitución, para evitar declaraciones tan polémicas que rayan en la ocurrencia y que en nada abonan a un debate serio en materia constitucional.
Gráfico El Universal
