El oído de los gatos detecta sonidos que tú ni siquiera puedes imaginar

Aunque parezca que a veces nos ignoran a propósito, los gatos tienen una razón poderosa (y muy sensorial) para no prestarnos atención: su oído, uno de los más sofisticados del reino animal, está en constante alerta sintonizado con un mundo de sonidos que los humanos ni siquiera podemos imaginar.

El oído de los gatos está entre los más desarrollados del reino animal.

“El oído del gato está muy desarrollado, es uno de los órganos de los sentidos que más desarrollados tienen”, explicó en entrevista para UNAM Global Claudia Edwards, profesora de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM.

Escuchan lo que nosotros no podemos

Mientras el rango auditivo humano llega hasta los 20 mil Hz, los gatos escuchan sonidos que van de los 20 Hz hasta los 65 mil Hz. Esto significa que son capaces de percibir ultrasonidos: sonidos agudos que para nosotros son completamente inaudibles, pero que para ellos son información vital.

Los gatos oyen hasta tres veces más que los humanos.

“Se considera que son uno de los mamíferos que mejor escuchan, solo superados por los murciélagos, que usan ecolocalización para desplazarse”, añadió Edwards.

Orejas en modo radar

Sus orejas también son impresionantes desde el punto de vista anatómico. Tienen 32 músculos que les permiten moverlas de manera independiente y rotarlas hasta 180 grados, como si fueran pequeñas antenas parabólicas.

Gracias a esto, los gatos pueden identificar la fuente de un sonido con solo cinco grados de separación, una capacidad que les permite ubicar con gran precisión tanto a sus presas como a posibles amenazas.

Pueden mover sus orejas como antenas para detectar sonidos mínimos.

“Esta sensibilidad les permite estar al pendiente del entorno, cazar con eficacia y, en caso de peligro, escapar rápidamente”, dice la especialista. Su agudo oído no solo es útil para la caza, también para sobrevivir en un mundo donde, a pesar de su agilidad, siguen siendo presas de otros animales.

Incluso dormidos, cuando caen en un sueño tan profundo que parecen desconectados del mundo, su sistema auditivo permanece atento, aunque a veces ni eso los despierta.

¿Y si nos ignoran a propósito?

Pero esta capacidad sensorial no siempre va de la mano con la obediencia. Existen memes que dicen que todos estos superpoderes auditivos sirven para una sola cosa: ignorarte. Y algo de cierto hay.

A diferencia de los perros, cuya relación con los humanos es de dependencia, los gatos evolucionaron bajo un modelo de mutualismo: “yo te ayudo, tú me ayudas”.

“Tenemos una relación muy de uno a uno. Yo no te molesto, tú no me molestas. Creo que los humanos podríamos aprender mucho de esta filosofía felina”, reflexiona Edwards.

Sin embargo, aclara que sí se les puede entrenar. Su propio gato responde a palabras clave y a una campanita que asocia con comida.

“Pero para eso es necesario construir un lazo social con ellos. Solo darles de comer no basta. Hay que convivir, jugar, estar presentes.”

¿Los gatos oyen mejor que los perros?

En cuanto a la audición, los gatos superan también a los perros, pero hay excepciones. Existe una condición genética ligada a la sordera en gatos blancos con ojos azules.

“El 80% de estos gatos son sordos. Y si tienen un ojo azul y otro de diferente color, es muy probable que sean sordos del oído del lado del ojo azul”, comenta Edwards.

Aunque esta condición no impide que el animal viva una vida plena, criar gatos sordos intencionalmente, como ocurrió en algunas épocas con razas como el angora, es considerado un error ético.

Las orejas también dan equilibrio

Además, las orejas de los gatos no solo captan sonidos: también albergan el sistema vestibular, responsable del equilibrio. Por eso, si un gato parece desorientado o pierde coordinación, podría tener un problema en el oído.

“Hay que revisar constantemente sus oídos, sin introducir objetos como cotonetes, y llevarlos al veterinario ante cualquier cambio”, advierte la especialista.

Cuidados básicos del oído felino

Los gatos pueden tener infecciones, ácaros o costras en el oído, y si no se detectan a tiempo, podrían derivar en sordera. Por eso, recomienda llevarlos a revisión al menos una vez al año, incluso si no se les aplica vacuna, y estar atentos a señales como falta de respuesta o suciedad visible.

La prevención es clave para evitar daños auditivos.

Más que mascotas: compañeros por decisión

En resumen, los gatos no solo son criaturas elegantes y misteriosas: también son sofisticadas máquinas sensoriales que conviven con nosotros por elección.

“Un gato está contigo porque quiere estar contigo, no porque te necesite”, concluye Edwards.

Y tal vez esa sea la parte más hermosa de todo: que un animal que podría sobrevivir por su cuenta decida, cada día, compartir su vida con nosotros.

Vía UNAM

 

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