¿Cuáles son los 3 componentes de la felicidad?

La vida de Arthur C. Brooks parecía tener un destino muy claro como economista, académico y vinculado a las políticas públicas. Hasta 2019 fue presidente del think-tank American Enterprise Institute. Sin embargo, de un día para el otro decidió dar un vuelco en su trayectoria e iniciar desde cero.

Desde entonces dirige el Laboratorio de Liderazgo y Felicidad del Center for Public Leadership y sus clases de “Liderazgo y felicidad” es una de las más famosas de Harvard. No sólo lo escuchan los principales líderes del mundo, sino también se ha transformado en uno de los divulgadores más reconocidos del mundo.

“Enseño felicidad porque es la materia de la vida”, ha dicho en una conferencia reciente en IESE Business School, donde se detuvo a analizar cuáles son los tres factores que lo permiten. Porque para el principal especialista en el tema del momento, la felicidad es posible.

Arthur Brooks

1- Gozo

Para la Real Academia Española, el gozo es un “sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles”. Pero Brooks aclara que no debe confundirse con el placer, al que lo define como una “una parada intermedia” y que “si solo nos moviera la búsqueda del placer, la vida sería imposible de gestionar”.

“El gozo es una mezcla de placer, personas y recuerdos, una fórmula que los directivos publicitarios conocen muy bien”, dice. El placer sería beber una cerveza y el gozo hacerlo con buena compañía en un bonito lugar y disfrutando ese momento. El significado lo construye uno mismo y Brooks lo explica desde la neurociencia: el gozo se origina en la corteza prefrontal, donde suceden comportamientos cognitivos complejos.

2- Satisfacción

Para explicar qué significa este término, el autor contradice a Mick Jagger y su popular canción en la que dice “I can’t get no satisfaction” (No puedo encontrar la satisfacción). Brooks sostiene que se puede conseguir la satisfacción, pero no conservarla. Para encontrarla es necesario disfrutar de cumplir un objetivo y cuanto más se logre con menos esfuerzo, mayor será la recompensa. Nuestros sistemas se acostumbran a los estímulos y desafían a unos nuevos. Luego de la satisfacción de escalar una montaña de 1000 metros vendrá una más alta o la búsqueda de hacerlo en menos tiempo. La satisfacción sólo se consigue al cumplir un objetivo que en un principio se presenta como desafiante.

3- Sentido

Brooks cree que muchas veces el foco está puesto en qué sentido tiene la vida, pero antes deberíamos preguntarnos “¿qué significa el sentido?”. Desde su punto de vista, afirma que es la combinación de coherencia, propósito y significado. Uno de sus principales cuestionamientos es a la actual vida digital: “¿Os habéis fijado en que las aplicaciones de citas y las reuniones en Zoom nos hacen sentir más solos, aislados y vacíos? Se debe a que las cuestiones que más nos importan –amor, compañerismo y conexión– son intrínsecamente complejas e imposibles de simular con la tecnología”.

Como solución, sugiere evitar la sobrecarga informativa, desintoxicarse digitalmente, practicar mindfulness u otras prácticas que aporten serenidad.

Pero Brooks no se queda exclusivamente con la definición, sino que además se detiene en cuatro hábitos que elevan los niveles de felicidad.

  • Practicar la fe: no importa la doctrina religiosa. El desafío es encontrar una visión del conjunto, comprender la pequeñez y trascender el yo. A veces puede ser la meditación o leer a filósofos estoicos.
  • Dedicar tiempo a la familia: uno de los mayores remordimientos del autor es no haber pasado más tiempo con sus padres, que murieron jóvenes. Las relaciones de parentesco son una característica de los Homo sapiens y cuando estamos en familia “el cerebro produce oxitocina, ‘el neuropéptido del amor’”.
  • Cultivar amigos de verdad: este consejo tiene su origen en que Brooks trabaja con importantes CEO, que muchas veces están obsesionados por el éxito y se vinculan por las apariencias o buscando sacar provecho de las relaciones. “Los amigos de verdad son ‘inútiles’ en un sentido utilitario. Al igual que tu familia, te quieren por quien eres, sin importarles tu cargo, poder o estatus”, afirma.
    Trabajar con sentido: el éxito laboral no lo mide por el dinero o el prestigio, sino por la satisfacción que sentimos al cumplir un objetivo. Pero añade algo más: servir a los demás porque atender las necesidades de otros es satisfactor y nos hace sentir que nos necesitan.

Tomado de National Geographic.

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