Un equipo de investigadores ha anunciado que el telescopio espacial James Webb (JWST) logró descubrir su primer exoplaneta, un pequeño planeta frío con una masa similar a la de Saturno y comparable a un tercio de la de Júpiter, el mayor planeta del sistema solar, según se revela en un artículo publicado este miércoles por la revista Nature.
Desde 2022, en su puesto de observación, situado a 1,5 millones de km de la Tierra, el JWST “pasó mucho tiempo observando planetas que nunca habían sido captados en imagen”, dijo la autora principal y astrofísica Anne-Marie Lagrange.
El ejercicio es complicado porque los exoplanetas “son muy poco luminosos”, pero también y sobre todo porque “estamos enceguecidos por la luz de la estrella alrededor de la cual giran”, agregó.
Una estrella prometedora
El logro del JWST reposa en su coronógrafo, instrumento que se inspira en el fenómeno del eclipse solar al ocultar la estrella para revelar mejor lo que la rodea, y por su espectrógrafo MIRI, capaz de captar los astros más discretos gracias a la visión infrarroja.
Los especialistas apuntaron el telescopio hacia la estrella TWA 7, situada a un centenar de años luz de la Tierra. El objetivo, inicialmente detectado por el telescopio Hubble, era prometedor.
🆕 Webb has captured evidence of a lightweight planet orbiting the star TWA 7!
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— ESA Webb Telescope (@ESA_Webb) June 25, 2025
La estrella es muy joven, lo que hace muy probable que se estén formando cuerpos planetarios en el disco de materia que rodea la estrella.
Escondido en los anillos de TWA 7
Su observación con el instrumento SPHERE del Very Large Telescope, situado en Chile, facilitó distinguir ahí tres anillos extendiéndose sobre una distancia que va hasta más de cien veces la que separa la Tierra del Sol.
Y fue en la parte más vacía del segundo anillo que el JWST detectó una fuente luminosa, bautizada TWA 7b.
Con el James Webb, “bajamos en un factor 10 en la capacidad de detección”, explica Anne-Marie Lagrange, pues los planetas más pequeños captados hasta ahora tenían más o menos tres veces la masa de Júpiter.
“La mayoría de los otros exoplanetas captados en imagen son lo que llamamos los superjúpiter”, que tienen de 8 a 12 veces la masa de este último.
Expectación por futuros hallazgos del JWST
La detección de TWA 7 b no solo amplía el catálogo de planetas conocidos, sino que además ofrece pistas valiosas sobre cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios. Y lo más interesante es que se trata de una estrella muy joven, con apenas seis millones de años, lo que permite a los científicos observar fenómenos en etapas tempranas del proceso de formación planetaria.
El logro es aún más interesante debido a que en el bestiario planetario, los planetas rocosos como la Tierra o Marte poseen masas mucho más bajas que los planetas gaseosos. Esos exoplanetas rocosos constituyen el objetivo último de los descubridores de mundos potencialmente habitables.
A Anne-Marie Lagrange le encantaría “descubrir los planetas más ligeros y tal vez hallar tierras”. Y agregó que si “se quiere comprender como los sistemas planetarios se forman, no basta solo con ver planetas bastante o poco masivos”.
Una imagen directa que rompe récords
Observar directamente un exoplaneta es extremadamente complicado. Normalmente, los planetas se detectan por métodos indirectos, como las variaciones en la luz de la estrella cuando un planeta pasa por delante. Pero en este caso, gracias a los instrumentos infrarrojos del Webb —especialmente el MIRI (Mid-Infrared Instrument) y su coronógrafo— se ha logrado bloquear la intensa luz de la estrella TWA 7 y revelar el débil resplandor térmico del planeta que la orbita.
Ese planeta, TWA 7 b, se encuentra a unas 50 UA (unidades astronómicas) de su estrella, lo que equivale a unas 50 veces la distancia entre la Tierra y el Sol. Es decir, se trata de un planeta muy lejano de su estrella, en una órbita que probablemente tarda varios siglos en completarse.
El planeta no solo ha sido detectado, sino que se ha observado dentro de un anillo de polvo, uno de los tres que rodean a la estrella. TWA 7 b se encuentra en un hueco entre estos discos, lo que sugiere que es el propio planeta el que ha esculpido el vacío con su gravedad, limpiando su órbita mientras se desplaza.
EL telescopio James Web descubre un planeta “viéndolo”. Esta vez no de manera indirecta (método de tránsito). El planeta es del tamaño de Saturno y orbita la estrella TWA 7 que se encuentra a 111 años luz de nosotros.
En la imagen se identifica con CC#1 https://t.co/zmoQ0u5P4i pic.twitter.com/RrWGJqUMSN— Gerardo Herrera Corral (@GHCtuit) June 26, 2025
Aunque todavía se requieren más observaciones para descartar que se trate de otro objeto, como una galaxia lejana alineada por casualidad, los investigadores aseguran que todo apunta a que se trata de un exoplaneta genuino.
¿Qué significa este descubrimiento?
Hasta ahora, los planetas que se podían fotografiar directamente eran todos mucho más masivos que Júpiter. Este nuevo hallazgo con Webb demuestra que ya es posible estudiar mundos más parecidos a los gigantes de nuestro propio sistema solar, lo que abre la puerta a identificar y analizar atmósferas, órbitas y estructuras de planetas con masas mucho más comunes en la galaxia.
Además, la detección de un Saturno tan joven y a tanta distancia de su estrella ofrece claves fundamentales para entender cómo se forman y evolucionan los sistemas planetarios.
La NASA ha confirmado que se realizarán nuevas observaciones para caracterizar la atmósfera de TWA 7 b y descartar cualquier ambigüedad en la detección. De confirmarse, este planeta se convertirá en una referencia clave para los estudios de formación planetaria y dinámica de discos protoplanetarios.
Vía DW, 20 minutos.


